Los bomberos trabajan sin descanso para recuperar los cadáveres de las víctimas. / Ap

Dos maniquíes quedan apoyados en la pared de una tienda de L'Aquila tras el terremoto. / Efe

Los evacuados por el terremoto están instalados en tiendas de campaña. / Afp

Las tareas de rescate, según ha anunciado Berlusconi, se prolongarán varios días. / Afp

Víctimas del terremoto descansan en un centro de acogida instalado cerca de L' Aquila. / Efe
Un bombero italiano muere por la fatiga de las labores de rescate
Marco Cavagna, un bombero de la localidad italiana de Bergamo, en el norte del país, murió ayer por la fatiga derivada de las labores de rescate de las víctimas del terremoto, según informa hoy el diario italiano La Repubblica.
Según los demás miembros de su equipo, fue precisamente mientras buscaba entre los escombros de la Casa del Estudiante, una especie de colegio mayor de L'Aquila que se derrumbó durante el seísmo, cuando Cavagna "se sintió mal".
El bombero fue trasladado al hospital de Pescara, situada a unos 100 kilómetros de L'Aquila, donde falleció.
El seísmo mató al 11% de la población de Onna
El pequeño pueblo de Onna ha sido el más afectado por el terremoto, que mató a 40 de sus 350 habitantes, el 11% de la población, según informan los medios locales.
Los más de 300 supervivientes han tenido que dormir en los coches o improvisar otras soluciones, ya que las tiendas para albergar a los que se han quedado sin casa no han llegado hasta Onna, que dista apenas diez kilómetros de la capital de la región.
Los diarios italianos recogen las protestas de algunos de los supervivientes, que se quejan de que los servicios de socorro los han dejado desamparados. El pueblo había tenido que ser reconstruido ya en 1944, después de que las tropas alemanas le prendieran fuego y mataran a 17 personas.
Un día después del terremoto, los servicios de emergencia han dado por prácticamente concluida la búsqueda de supervivientes.
Localizado en un hospital de la zona el español desaparecido tras el seísmo
Dos réplicas menores vuelven a sembrar el pánico entre los vecinos de L'Aquila
Berlusconi ha vuelto a la zona afectada para comprobar de primera mano los efectos del seísmo
La tierra sigue temblando en Italia después de que ayer un potente
terremoto en el centro del país asolara la región de Los Abruzos y acabara con la vida de más de doscientas personas, causara alrededor de mil heridos y dejara a la intemperie a unos 17.000 vecinos. Este seísmo se ha registrado a las 19.42 hora local (17.42 GMT) en la ciudad de L'Aquila, ha tenido una magnitud de 5,3 grados en la escala de Richter y aunque en un principio se pensaba que había causado una víctima mortal en Santa Rufina di Roio, muy cerca de su epicentro, los bomberos lo han desmentido. Horas después de esta réplica, alrededor de las 23.30 hora local, el centro de Italia ha vuelto a ser sacudido por un nuevo terremoto de 3,8 grados de magnitud en la escala de Richter.
La profundidad del terremoto ha sido 13,1 kilómetros y a 70 kilómetros al oeste de la ciudad adriática de Pescara en la región de Los Abruzos. El seísmo, de magnitud parecida al terremoto de ayer, ha hecho caer partes de la iglesia de las Almas Santas en la Plaza del Duomo de L'Aquila, cuya cúpula estaba parcialmente derruida, además de escombros de los edificios ya dañados. La nueva sacudida reduce todavía más las posibilidades de encontrar supervivientes bajo los escombros de los edificios derribados.
Desde que se registró el primer temblor no había noticias de un español que estaba en la zona afectada. Más de 24 horas después del seísmo ha sido localizado en un hospital: presenta heridas leves. Esta mañana, el cónsul español en Nápoles, Luis Gómez de Aranda, había indicado que se desconocía el paradero de este ciudadano que se hallaba en la zona por motivos personales y que no estaba inscrito en el Consulado español.
Las tareas de rescate continúan en medio de las escenas de pánico entre los vecinos de L'Aquila por las constantes réplicas. Los afectados siguen esperando a la intermperie que el suelo deje de moverse para volver a lo que resta de sus casas e intentar recuperar sus cosas. La incertidumbre que sigue presente en en este municipio, donde el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha vuelto a desplazarse para comprobar de primera mano el estado de las cosas, dificulta unas tareas de desescombro que ya en la pasada noche se vieron afectadas por la lluvia que cayó sobre la capital de Los Abruzos.
Balance oficial de víctimas
Después de una jornada en la que el baile de cifras de muertos fue constante, Berlusconi se ha apresurado este martes a ofrecer un balance oficial de víctimas en una rueda de prensa en L'Aquila. Por la tarde ese balance ha ido aumentando: 235 muertos. Todavía hay quince víctimas sin identificar. De entre los escombros a los que ha quedado reducida la capital han sido rescatados con vida 150 personas, 15 están desaparecidas y alrededor de un millar se encuentran heridos. Dada la excepcionalidad de la situación que vive la región central italiana, con un estado de emergencia decretado por el Gobierno del país y con un suelo que no deja de temblar -de hecho lo viene haciendo desde hace unos meses-, el primer ministro ha aconsejado a la población que no regrese a sus casas todavía.
"Son posibles otros temblores, por eso se da el mensaje a la población de no entrar en sus casas", ha apuntado Berlusconi minutos después de que la tierra volviera a temblar en L'Aquila, el epicentro estos días de la tragedia humana que ha provocado el sismo de 5,8 grados en la escala de Richter. En un país en el que poco a poco se va asumiendo la magnitud de la tragedia, que deja continuas imágenes en los medios de comunicación de cuerpos sin vida sacados de las ruinas de los edificios, también adquieren protagonismo los supervivientes, las historias de quienes consiguen salir vivos de entre los escombros.
El testimonio de los supervivientes
Entre ellas figura María d'Antuono, que con 98 años ha sido encontrada este martes con vida después de pasar treinta horas en su cama, haciendo ganchillo, esperando a que alguien fuera a rescatarla a su casa de la localidad de Tempera. No ha pasado lo mismo con los cuatro jóvenes desaparecidos en la Casa del Estudiante de L'Aquila. Sus cadáveres ya han sido recuperados por los servicios de rescate, que seguirán buscando supervivientes durante las próximas 48 horas, tal y como ha anunciado el primer ministro. Berlusconi ha asegurado que para estas tareas de desescombro no es necesaria la ayuda internacional.
"Agradecemos a los países extranjeros su solidaridad, pero les invitamos a no enviar aquí sus ayudas. Estamos en disposición de responder solos a las exigencias, somos un pueblo valiente y de bienestar y se lo agradezco, pero nos bastamos por nosotros mismos", ha asegurado el primer ministro, ante las
muestras de solidaridad de la comunidad internacional.
El mandatario italiano se ha referido además a la situación de los miles de evacuados que la pasada noche tuvieron que dormir al aire libre ante la imposibilidad de volver a sus casas y ha anunciado la instalación de más tiendas de campaña para resguardarse de la lluvia que se espera caiga en las próximas horas. Veinte nuevas instalaciones serán habilitadas, con 2.416 tiendas de campaña con capacidad para 14.500 personas y en las que se pondrán en funcionamiento además dieciséis cocinas de campaña para proporcionar comida caliente a los 17.000 evacuados que esta noche han pasado su noche más larga.
A la tragedia humana se suma también la artística, ya que edificios de alto valor cultural como la Fortaleza Española, la basílica de Santa María di Collemaggio o la catedral de L'Aquila, que contiene pinturas de los siglos XVII y XVIII, han sufrido graves desperfectos. Las equipos de rescate han comenzado ya a realizar derribos controlados de los edificios que amenazan derrumbe.