«Otra vez con la FIA a vueltas». En el 'paddock' húmedo de Sepang, la abreviatura de la Federación Internacional del Automóvil vuelve a estar en boca de todo el mundo, como en la célebre temporada de los espías McLaren-Ferrari. Y no siempre con una perspectiva halagüeña. La FIA, su Corte de Apelación, tiene que decidir el próximo día 14 si el doble difusor es legal o no en una sentencia definitiva. Atentos a la jugada están los propietarios de la idea (Brawn, Toyota y Williams) y sus adversarios, los que se han visto sometidos al dominio de este apéndice en las dos primeras carreras.
«Con lluvia, volarán», se escuchaba en la previa de la carrera malaya. «Inalcanzable», resumió Fernando Alonso cuando se le preguntó por la posibilidad de resistir el ataque de Button y Barrichello, que enfilaron la primera vuelta por detrás de él. Las ventajas del difusor se acentuaron con la lluvia, porque su velocidad en el paso por las curvas es muy superior a la de sus rivales.
«La clave del año será la aerodinámica», vaticinó Alonso hace meses, cuando se presentó su equipo en Portimao (Portugal). Prohibidos todos los apliques aerodinámicos en la carrocería de los monoplazas, Ross Brawn ideó este revolucionario diseño. Una plataforma en forma de V que canaliza el aire caliente y provoca el llamado 'efecto suelo': el coche se agarra con más fuerza a la pista y sale con más rapidez. La llave de la ciencia en la F-1 y en muchos otros deportes: conseguir la menor resistencia al aire para avanzar más.
«Es legal»
«Si tenemos instalado el difusor, es porque sabemos que es legal», ha repetido Ross Brawn en Australia y Malasia. El mandamás del equipo estrella en la F-1 utilizó para recibir la aprobación de la FIA el camino que emplean casi todos los equipos cuando dudan si un diseño es legal o no: se envía un primer boceto con especificaciones mil, más tarde otro y así sucesivamente hasta que se componen el puzzle completo. Lo que en un único diseño no se aprobaría nunca, se concede en varias entregas. Así pasó el control.
La FIA ya anunció en Melbourne que considera al doble difusor en la legalidad. Protestaron oficialmente Renault, Ferrari y Red Bull y su demanda no fue atendida. Volvió a protestar BMW en Malasia y la respuesta de la FIA fue la misma. «Conformes a la reglamentación».
La Corte de Apelación estudiará el caso de los difusores el día 14 en París. Nadie se atreve a anticipar una posible resolución, toda vez que la política funciona con frecuencia en la F-1. «Esperemos que sea la última polémica de la temporada y que hablemos sólo de carreras», comentó Alonso en Sepang. Si, como hasta ahora, la FIA entiende que las piezas no son fraudulentas, todos los equipos empezarán a montar los difusores en los que llevan trabajando siete semanas, desde que Brawn se presentó en Montmeló. Y si los desestima, comenzará otro Mundial.