Hace ya dos años que La Arboleda se enfrentó al problema del ganado incontrolado que invadía el casco urbano y las carreteras del núcleo rural provocando no pocos problemas a sus vecinos. A finales de 2008, un acuerdo entre la Diputación y los ganaderos de la zona resolvió el problema. «Se colocaron vallas para acotar el terreno y se decidió que, si los pastos resultaban insuficientes, la institución foral les facilitaría pienso», recordó la portavoz del equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Trapagaran, Pilar Souto. Sin embargo, los residentes han vuelto a alertar de la presencia de vacas sin vigilancia que el pasado mes atacaron a un hombre.
«Estaba paseando con su hija cuando se encontró con una manada de vacas. Una de ellas iba a arrollarles y para proteger a la niña, él se puso en medio», explicó el presidente de la asociación de vecinos, Iñaki Zamarripa. El hombre, que como consecuencia del atropello fue derribado y sufrió heridas en una pierna, la cabeza y la espalda, presentó una denuncia ante la Policía local hace dos semanas.
La guardia urbana de Trapagaran confirmó el hecho y reconoció que todavía no se ha logrado identificar al propietario del animal causante del ataque. Por su parte, el Ayuntamiento ha dado a los agentes orden de vigilar la zona y avisar a Base Gorria cuando detecten ganado suelto invadiendo las carreteras o el casco urbano. «Parece ser que algunos propietarios están incumpliendo el acuerdo suscrito», explicó Pilar Souto.
La misma valoración hicieron desde la institución foral. Responsables del Departamento de Agricultura señalaron que en estos casos los animales incautados son trasladados a unas cuadras de la Diputación y se impone una sanción económica a su dueño. «Es una multa que deben pagarle al Ayuntamiento», aclararon.
«Derecho a pastar»
El pasado lunes, la Policía local de Trapagaran tuvo un encontronazo con un ganadero que vigilaba varias vacas mientras pastaban junto a la nueva carretera que enlaza La Arboleda y Gallarta. «Yo no tengo la culpa de que hayan construido una carretera aquí. Mis animales tienen derecho a pastar», mantenía el dueño que responde a las iniciales de L.M.A., pese a que una pareja de agentes municipales y dos técnicos de Base Gorria le recordaban que está prohibido. «No es la primera vez que pasa. Ya nos hemos llevado varios animales antes», informaron.
El ganadero insistió en que dispone de una sentencia judicial reciente que le reconoce su derecho a que las vacas pasten en La Arboleda, aunque cuando los agentes le pidieron que les mostrara el documento afirmó no tenerlo encima.