Aficionado a la pesca y a la guitarra, el dueño de Itxaso tiene ante sí un gran reto: revitalizar un sector al que la crisis ha castigado con dureza. Sin embargo, López cree que «lo peor» de la recesión ha sido el «primer revolcón» que han padecido por «no estar preparados».
-Explíquese.
-El pasado otoño cogió a todo el mundo con exceso de género porque veníamos de un 2007 muy caliente de ventas. Se juntó el desplome del consumo con una sobredimensión de gastos generales, trabajadores... ¡De todo! ¿Qué pasa ahora mismo?
-¿Cómo les van las cosas?
-Todos los comercios estamos mucho más ojo avizor. A partir de ahora, vamos a sufrir menos. ¿Entiende? El consumo está bajo, pero el peor golpe ya lo hemos pasado.
-¿Han tocado fondo?
-Vamos mantener niveles bajos una temporadita.
-¿Cuánto es una temporadita?
-Todo este año seguro, y hasta mediados de 2010.
-¿Estamos ante la peor crisis comercial desde las inundaciones de 1983?
-La riada se llevó mi tienda del Casco Viejo. De aquella nos recuperamos muy bien, pero ésta es una crisis distinta. No dejamos de recibir mensajes duros, aunque el ahorro familiar crece espectacularmente.
-Pero la gente está por no gastar.
-La gente está asustada. En la medida en que empiecen a venir mensajes más positivos, gastará y saldremos de ésta.
-¿Cómo esperan salir vivos?
-Siendo muy profesionales y ajustando todos los gastos que podamos. Hay que ser prudentes en las compras y apostar por un comercio de calidad y marca para competir. Estamos sufriendo en Bilbao, pero hablo con muchísimos comerciantes amigos míos de León, Gijón, Vitoria... ¡Y Bilbao se está sosteniendo mejor!
-Algo es algo.
-Y en Levante se han desplomado. Sería una equivocación caer en las políticas de tirar los precios.
-¿La política navideña de descuentos era pan para hoy y hambre para mañana?
-Pues... No quedaba más remedio. A la gente le empezaban a vencer las letras y hubo que hacerla. A la hora de cuadrar el balance se pierde mucha rentabilidad. Fue un tema puntual que a lo mejor hay que volver a utilizar. Pero de manera puntual. No puede servir como estrategia...
-Todos aplaudieron las rebajas auspiciadas por el Ayuntamiento.
-No. Hubo de todo, ¿eh? Hubo gente que lo aplaudió y se adhirió a la campaña. Yo no la hice y hubo quien lo criticó.
-¿Por qué no bajan los precios?
-¿Bajarlos? Ya los hemos bajado.
-La ropa sigue siendo muy cara.
-A lo mejor, pero los precios llevan un año de línea descendente.
Fomentar «el 'shopping'»
-¿Cuál va a ser su sello al frente de Bilbao Dendak?
-Hay que potenciar el centro de la ciudad y el Casco Viejo para conseguir un mayor flujo de turistas y consumidores. Necesitamos el apoyo del Ayuntamiento y la Diputación. Deben considerar el 'shopping' un tractor económico, igual que el Guggenheim o los pintxos en Donosti. Se lo tienen que creer y ayudarnos. Y hay que mantener los comercios de los barrios.
-Difícil lo tienen.
-Es importante que consigan tener abiertas sus tiendas. Todos hemos viajado por Europa y da pena ir a Fráncfort o Colonia, y que a seis kilómetros del centro no tengas dónde comprar el periódico o tomar un cortado. Eso existe aún en Bilbao y es un lujo que no nos damos cuenta de lo que supone porque lo tenemos.
-¿Los comercios del centro pueden salir mejor parados?
-Los vecinos deben pensar en consumir en su barrio.
-¿Qué sectores lo tienen peor?
-La hostelería vende un poco menos, como las tiendas de ropa, decoración, electrodomésticos... Vamos en el mismo barco y la ciudad está bien equilibrada en oferta.
-¡Hay muchísimas!
-No. Hace año y medio estábamos contentos consumidores y comerciantes. El comercio se depura muy bien solo. Los clientes suben y bajan las persianas. Cuando esa ecuación no va bien, el comercio desaparece por ley natural. Los clientes van a decir si sobran comercios, y cuáles, si es que desaparecen.