En la comisaría central de Garellano se ha destapado la caja de los truenos. Dos oficiales han firmado un informe que cuestiona la forma de trabajo de las tres unidades especiales -Investigación de Delitos, Policía Científica y Drogas-, además de las de Diligencias y Atestados, y denuncia graves «irregularidades» e «incumplimientos laborales».
En el escrito, al que ha tenido acceso este periódico, con fecha del pasado 16 de febrero, se señalan «retrasos injustificados, inasistencia al servicio ignoradas, operativos policiales desconocidos, puestos que se creían cubiertos y no lo estaban, desplazamientos fuera del municipio no comunicados, descontrol y excesos en el tiempo de descanso». El problema, según estos mandos, se acentúa considerablemente «en el caso de las tres primeras unidades», aunque en distintos grados.
La noticia de la existencia de esta queja interna, derivada después a la dirección del cuerpo, ha generado un fuerte malestar en los mandos y agentes de los grupos aludidos, además de en otros sectores de la guardia urbana que consideran que el informe, realizado a iniciativa de los dos jefes de servicio sin que fuera encargado «desde arriba», refleja «meras generalidades sin aportar pruebas concretas».
Al final del escrito, los dos firmantes aseguran contar con el apoyo del resto de oficiales -son ocho en total-, que, como ellos, «quieren que la organización en estos grupos se regularice», si bien a título privado algunos de ellos se han desmarcado del contenido y de la forma.
Los autores aseguran que se limitaron a «poner de manifiesto una situación, con pruebas documentales que se aportaron posteriormente a los responsables». Entre otros ejemplos, indican que las patrullas han de comunicar el estado en el que se encuentran mediante claves numéricas -si han empezado el servicio o lo han terminado, por ejemplo-, mientras que algunos de los integrantes de estas unidades de investigación, que trabajan de paisano y con más libertad que los uniformados, no acostumbran a hacerlo. «En el manual de funciones figura que los jefes de servicio debemos de tener el control de todos los servicios, y a veces no sabemos dónde están», protestan.
Profesionalidad y honradez
Por su parte, el máximo responsable del cuerpo, Manu Zarragoitia, ha ordenado abrir una investigación sobre las apreciaciones que figuran en el documento. Fuentes municipales precisaron ayer que no se harán valoraciones al respecto hasta que no concluya el expediente interno.
La sección sindical de ELA, central mayoritaria en el Ayuntamiento bilbaíno, ha pedido al director que «depure responsabilidades», tanto en el caso de que las acusaciones vertidas en el informe sean ciertas, como si son falsas, ya que en el mismo «se cuestiona la profesionalidad y honradez de todos los mandos que componen las unidades citadas». Estos grupos de investigación «llevan diez años trabajando de la misma manera; en caso de haber detectado situaciones tan graves como inasistencias al trabajo injustificadas -advierten-, estos mandos deberían haber abierto un expediente disciplinario».