-Apenas un día después de las elecciones apostó por la Presidencia del Parlamento vasco como compensación al apoyo a López. ¿Ya tenía entonces pensado quién iba a ocupar el cargo?
-Más o menos. Y es la misma que acaba de asumir esa responsabilidad.
-¿Por qué tardó tanto en anunciar a Arantza Quiroga?
-Además de escuchar consejos y opiniones de todo tipo, porque hubo incluso quien puso mi nombre sobre la mesa, he querido jugar con los tiempos. Se ha hablado tanto estos días del PP, que la cosa no ha estado mal.
-¿Se planteó de verdad postularse a la Presidencia?
-Lo estudié, pero nunca lo vi. Tampoco quienes me rodean. Yo quiero pisar mucha calle y estar con muchos sectores sociales en estos años.
-¿Cuál es la principal virtud de Arantza Quiroga? Era su apuesta inicial como secretaria general, puesto que ocupa Oyarzábal.
-Su criterio, su sentido común. La capacidad de análisis y de adoptar decisiones por ella misma. Es autónoma, genuina y tiene las ideas claras. Tiene otra ventaja: respeta absolutamente a todos los que no piensan como ella.
-Por tanto, le descolocarían las confesiones sobre sus creencias religiosas y morales.
-No me descolocaron nada porque podía imaginármelas. Además, sé que ella respeta a quienes no tienen las mismas creencias. Pero todos sabemos que las cuestiones personales no tienen que contarse. Ni unos cuentan qué hacen en la cama ni otros cuentan qué hacen en la vida. Hay temas que tienen que estar al margen de la política.
-Y usted, ¿comparte con ella las tesis del Papa sobre el rechazo al preservativo?
-Mire, yo puede que tenga planteamientos distintos. Pero eso está dentro de mis convicciones más internas.
-¿Se siente incómodo en el debate de la moralidad?
-No porque yo tengo las ideas muy claras. Yo estoy a favor de las convicciones fuertes de cada uno, aunque estoy en contra del proselitismo.
-Por decirlo de otro modo. Si usted visitase África, donde miles de personas mueren por culpa del sida, ¿su mensaje sería el mismo que el del Papa?
-Lo tengo clarísimo. Yo digo que hay que protegerse.
-Parece que el euskera no será un problema para Arantza Quiroga, pese a no dominarlo del todo.
-No tiene la soltura que tienen otras personas, pero esta mujer, estando un mes en un barnetegi, estará capacitada para dirigir la Cámara. Cuando hay debate en euskera, no se pone los cascos de la traducción porque entiende perfectamente. Mucha gente ha intentado crispar con este tema cuando Arantza sabe más euskera que muchos diputados y diputadas del PNV.
-¿Y usted?
-Voy a intentar aprenderlo. No me gustan las imposiciones, pero me gustaría expresarme en euskera.
-¿Cuál será el papel de Laura Garrido, la otra aspirante en liza?
-Es un valor absoluto y la necesito. Se verá mucho más en las portavocías, y no sólo hablando en euskera.