Tomás Pérez Dual es un vivaracho chaval gitano de 8 años que habla euskera -«pixka bat», matiza- y que de mayor quiere ser «político». Ayer, en un alarde de precocidad, protagonizó su primer acto público: portar el testigo de la Korrika durante un tramo de su recorrido por Bilbao y entregárselo a la concejala de Euskera, Ana de Castro, frente al Ayuntamiento. Pero tan emocionado estaba que, al llegar a la altura de las autoridades, Tomás ni frenó: la edil prácticamente tuvo que arrebatarle la makila de madera que el pequeño asía con orgullo.
Fue una de las anécdotas de la llegada de la Korrika a la capital vizcaína. Tomás, que representaba a la asociación Iniciativa Gitana, encabezó la multitudinaria comitiva entre la Plaza Circular y el Consistorio bilbaíno, punto kilométrico 2.002 de la marcha que partió el pasado 26 de marzo de la localidad navarra de Tudela. Cinco concejalas -Ana de Castro, Ibone Bengoetxea, Nekane Alonso, Julia Madrazo y Marta Ajuria- tomaron el relevo al pequeño Tomás. Tras cubrir 800 metros, las ediles entregaron el testigo -la misma makila orlada por una ikurriña que se estrenó en la primera edición, hace 16 años- a la asociación de comerciantes de Uribarri Ausoa Berritzen, junto a las escuelas de Tívoli.
A estas horas, la Korrika, la carrera organizada cada año por AEK para recaudar fondos en beneficio del euskera, recorre la geografía vizcaína para llegar mañana al mediodía a Vitoria, meta de la edición de 2009. Miembros de la organización ya cumplieron ayer la tradición de llevar huevos a las monjas clarisas de la capital alavesa para garantizarse el buen tiempo.
A partir de las doce y media, en la plaza de la Virgen Blanca, se desvelará el mensaje que esconde en su interior el testigo que desde hace once días va pasando de mano en mano. En este punto, la marcha habrá cubierto un total de 2.504 kilómetros bajo el lema 'Ongi etorri euskaraz bizi nahi dugunon herrira' ('Bienvenidos al pueblo de los que queremos vivir en euskera'). Este año, la carrera quiere rendir un especial homenaje a «las personas procedentes de otras tierras que han decidido aprender la lengua vasca».
Ayer, entre los participantes en la carrera, podía verse a personas que portaban fotografías de presos de ETA y otros símbolos de organizaciones ilegalizadas. Precisamente, una exhibición similar fue el motivo por el que el Gobierno navarro decidió retirar la subvención a la carrera, aunque la organización se ha desvinculado por completo de este tipo de acciones.