Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

04.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Una «locura» de primer día
El marido y familiares de Quiroga, en el Parlamento.
El despertador de Arantza Quiroga sonó ayer a las ocho menos cuarto de la mañana, apenas hora y media antes de que diera comienzo el pleno en el que iba a ser elegida nueva presidenta del Parlamento vasco. Los nervios, al contrario que a algunos de sus compañeros de partido, no pudieron con ella. «He dormido fenomenal, como siempre que estoy fuera de casa y no tengo a los niños correteando por ahí», asegura. Varios representantes del PP, entre ellos Soraya Sáenz de Santamaría, Iñaki Oyarzábal, Alfonso Alonso y la propia Quiroga, compartieron el jueves una cena en Vitoria, en lo que bien podría haber sido una celebración anticipada de su nombramiento. «Fue muy divertido y, como acabamos tarde, en cuanto llegué a la cama caí redonda», reconoce. Quiroga, al igual que otros parlamentarios del Partido Popular, pasó la noche previa a la cita parlamentaria en un hotel de la capital vasca. Como un equipo de fútbol antes de un partido importante.
Por la mañana desayunaron todos juntos -«un chupito de café bien cargadito»-, momento que los compañeros de la entonces todavía candidata a presidir la Cámara aprovecharon para «tomarme el pelo todo lo que quisieron y más». «Me empezaron a preguntar por la ropa que iba a llevar. Que si la camisa que había elegido transparentaba... En definitiva, a aguantar una tras otra», relataba. Siempre con una sonrisa. Quiroga eligió para la ocasión un elegante conjunto de pantalón y chaqueta gris combinado con una blusa blanca.
Faltaban alrededor de veinte minutos para las nueve y media cuando la representante del PP arribó al Parlamento. Justo a tiempo de recibir una sorpresa de la ejecutiva nacional de su partido. María Dolores de Cospedal le envió una cesta de flores a modo de felicitación por su inminente nombramiento. No fue el único apoyo que recibió Quiroga. Su marido, sus padres, su hermana y su suegra viajaron desde Irún, su localidad natal, para acompañarla en uno de los momentos más importantes de su carrera política. «Estaban emocionados», comentaba minutos después. Al término del pleno, se reunió con los suyos. «Quería preguntarles cómo me habían visto», confesaba. No olvidará «nunca» el abrazo que le dio su madre. «Con lo crítica que es, que incluso en la campaña electoral me decía lo que no le gustaba y me recomendaba no meterme ni con Patxi López ni con nadie, se ha quedado encantada con el discurso».
Los que no acudieron a Vitoria fueron sus hijos, que «se lo pasaron de miedo en el colegio». Era el último día antes de las vacaciones de Semana Santa y el centro había organizado una fiesta de disfraces. Quiroga tiene cuatro hijos, de edades comprendidas entre el año y medio y los ocho. Sus cuatro tesoros. El quinto, su marido. «Es mi mano derecha, la izquierda y mi todo», le describe.
Seguidora del Bruesa
Eran apenas las once de la mañana. La representante popular acababa de ser nombrada máxima representante de la Cámara vasca, pero la jornada no había hecho más que empezar. Le esperaba un día largo e intenso, «una locura». Antes de dedicarse en exclusiva a la larga lista de compromisos oficiales, Quiroga aprovechó unos minutos para salir del edificio acompañada por Antonio Basagoiti y tomar un refresco. «Necesitaba coger un poco de aire», admitía después. Decenas de medios de comunicación esperaban su turno para entrevistar a la nueva presidenta. La dirigente popular sólo pararía un instante para picar algo. «Para mí comer es casi tan necesario como dormir», expresaba pasadas las dos de la tarde. A los dos minutos, entraba en directo en una radio.
Tras cumplir con los periodistas, regresó a su casa, en Irún, para reunirse de nuevo con los suyos. «Espero que el fin de semana pueda hacer lo mismo de siempre. No mirar el reloj, salir con mis hijos a la calle y el domingo, ir a ver al Bruesa», el equipo de baloncesto de San Sebastián.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS