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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

ARANTZA QUIROGA. PRESIDENTA DEL PARLAMENTO VASCO

Aboga por llegar a acuerdos entre distintas sensibilidades y reivindica un mayor arrope a las víctimas

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Arantza Quiroga (Irún, 1973) considera el Parlamento vasco como su «hábitat natural», y a partir de ahora, lo será aún más. Ayer salió elegida nueva presidenta de la Cámara gracias a los votos de su partido, el PP, y del PSE; un giro político que afronta con ilusión y con un objetivo concreto: que todos se sientan representados. Quiroga cree que hay mucho trabajo por hacer y apunta como tareas pendientes insistir en el reconocimiento a las víctimas de ETA y ser capaces de llegar a acuerdos transversales que favorezcan a los ciudadanos. Consciente de que el PNV le pondrá las cosas difíciles, no se amilana. «No me asusta», afirma.
-Si el 1 de marzo le dicen que va a ser la nueva presidenta del Parlamento vasco...
-... no me lo creo. Pero me dices que vamos a mantener los 13 escaños y tampoco. Ha pasado todo tan rápido... Hoy mismo -por ayer- le decía a Antonio Basagoiti que no nos ha dado tiempo de saborear nada.
-Sustituye en el cargo a la jeltzale Izaskun Bilbao, cuyo papel ha sido alabado por todos los grupos. El listón está alto.
-Desde luego. Izaskun es una mujer metódica y muy trabajadora. Me alegra mucho que haya puesto el listón tan alto porque la de Atutxa fue una época oscura. Cuando digo que ella ha trabajado por dignificar el Parlamento es tal cual. No se han dado patadas al reglamento y todos nos hemos sentido mucho más cómodos. Además, una de sus virtudes es que ha tomado decisiones controvertidas en su propio grupo, y eso es ser muy valiente.
-En sus hombros recae, además, la responsabilidad de ser la primera presidenta de la Cámara del Partido Popular.
-Es una responsabilidad importante. Primero, porque tienes que hacer las cosas bien y, segundo, por la carga emotiva que conlleva. La ilusión que transmitían esta semana los afiliados y simpatizantes del partido por el nombramiento era enorme. Para el PP es una manera de salir del ostracismo, de ese cordón que había hecho que pareciera que fuéramos unos apestados.
-Antonio Basagoiti pensó en usted desde el primer momento para ocupar el cargo, y Rajoy dijo que sería una presidenta «extraordinaria». Tanta confianza, ¿abruma o todo lo contrario?
-Asusta. Pero lo que más me preocupa es perder la perspectiva de la realidad. Les he dicho a Antonio y a Iñaki (Oyarzábal) que si ven que se me va la cabeza me den un golpe.
-También aspiraba al puesto su compañera Laura Garrido. ¿Qué tal se ha tomado que sea usted la elegida?
-Creo que es importante cuidar el trato humano en política porque todo es muy fácil cuando dos personas llevan caminos paralelos. Lo complicado es cuando se cruzan. Por eso, cuando empezó la quiniela quedé con ella para comer y hablamos de todo. Hicimos una especie de pacto por si acaso alguien intentaba malmeter. Eso ha permitido que hayamos podido llegar al final de este proceso manteniendo nuestra amistad. Incluso ayer me ayudó con la parte en euskera del discurso. Me lo leyó varias veces para que cogiera el tono.
-¿Ya ha contratado a un profesor de euskera?
-Primero tengo que conocer cuál es mi nueva agenda y ver cómo puedo encajar las clases en ella. De momento, sólo he visto mi despacho.
-Por curiosidad, ¿qué le ha parecido?
-Tiene mucha luz, que es lo importante. De todos modos, tampoco tengo intención de estar mucho tiempo en él. Creo que debemos abrirnos a la sociedad, estar a disposición de todos los colectivos y que sepan que pueden contar conmigo para lo que quieran.
-Una mujer con escolta presidenta del Parlamento de Vitoria, ¿la imagen más clara de la realidad política vasca?
-Por mucho que ETA esté más débil, matar es muy fácil. Lo importante es que desde el Parlamento y el Gobierno vasco tratemos de hacer todo lo posible para que la sociedad deseche la violencia como fórmula para conseguir objetivos políticos.
-¿Cree que con la nueva configuración de la Cámara y el futuro Ejecutivo hay más que nunca una oportunidad para la paz?
-No sé si se podrá conseguir en cuatro años, pero sólo el cambio es importante. Que un lehendakari no sea ambiguo y no compare a víctimas con verdugos es fundamental. Es una forma de decir a las nuevas generaciones que no se puede seguir así.
-El reconocimiento a las víctimas ha sido uno de los pilares defendidos por su antecesora. ¿Cómo valora su esfuerzo?
-Ha hecho un trabajo muy importante y hay que seguir por esa senda porque todavía queda mucho por hacer en aspectos como el amparo, los discursos, los homenajes a etarras...
-¿Cree que se ha tardado demasiado en escuchar a los afectados?
-Sí. Escuchas humanamente el testimonio de una víctima y enseguida piensas que a algunos se les debería caer la cara de vergüenza.
-Presidirá, además, una Cámara sin la representación de la izquierda abertzale radical.
-Éste sí que es un Parlamento democrático y plural. Están todas las ideas, también las abertzales que condenan la violencia, como Aralar. Por fin, nadie va a defender las tesis de ETA en el Parlamento.
-Cuando no ha hecho más que aterrizar, ¿cuál cree que debe de ser la tarea del Parlamento vasco en una legislatura que se prevé convulsa?
-El PNV, como todos los partidos que pasan a la oposición, tiene aún la herida abierta, pero creo que para ellos ésta es una oportunidad para regenerarse. Espero que sean capaces de dar la vuelta a la situación para que podamos llegar a acuerdos. Hay que recordar que PP y PSE tenemos un pacto de investidura, no de legislatura, y, aunque todos queremos que esto salga bien, somos conscientes de que somos dos partidos antagónicos y de que, en algunos temas, podemos llegar a entendernos mejor con el PNV.
-¿Cree que el acuerdo con los socialistas durará toda la legislatura o se marchitará antes de tiempo?
-Eso es lo que tienen que decir los que se van a la oposición. Todo depende del PSE y de su capacidad para llegar a acuerdos con el PP o, si se da el caso, con el PNV.
-Lo que parece, a priori, es que el PNV le pondrá las cosas difíciles.
-Estoy convencida de ello, pero no me asusta ni me preocupa.
-Esta semana coincidió con Izaskun Bilbao y Miren Azkarate en un acto en favor de las víctimas en Guipúzcoa. ¿Cómo fue ese encuentro?
-Fui a saludar a Izaskun y ella me dio la enhorabuena. Le dije que sería por la candidatura y ella se rió. Recuerdo que hizo un comentario sobre que cuando alguien te mete un gol no importa cómo te lo meta porque es un gol. Pero después de haber visto tantas cosas en este Parlamento vasco, yo le respondí que mejor esperar.
-Usted defiende la idea de un Parlamento que represente a todos. ¿Considera que la institución está desprestigiada después de la polémica que la ha acompañado durante los últimos años?
-Sí. Es que hemos estado hablando de tantas cosas que no le importan absolutamente nada a la sociedad.
-¿Cómo se le podría dotar de nuevo de credibilidad?
-Hay que tratar temas que afecten realmente a las personas. La gente no está para bromas.
-Uno de los retos que deberá afrontar será ganarse el respeto del resto de los grupos. ¿Lo ve complicado?
-Creo que uno se gana el respeto por sus actuaciones.
-Por ahora, ¿qué le parecen sus cuatro compañeros de Mesa?
-Fantásticos. A los del PNV es a los que menos conozco, pero con Blanca Roncal me llevo bien y a Jesús Loza le conozco desde que entré. Hemos debatido sobre vivienda.
-¿Es consciente de que la polémica surgida a raíz de la entrevista en la que asegura que usted no usaría un preservativo le puede acompañar durante gran parte de la legislatura?
-Lo sé. Pero, pese a las críticas que he recibido, me alegro mucho de haber dicho lo que pensaba. De lo contrario, no me podría mirar al espejo. Pero, sobre todo, lo hice por mis hijos. Qué ejemplo les estaría dando si me escondo.
-La parte que más críticas suscitó fue su apoyo a la doctrina del Papa, que dijo en África que el condón no es la solución.
-Si yo soy católica y el Papa dice eso, yo asumo la doctrina de la Iglesia con todas sus consecuencias.
-Después de todo lo que se ha dicho, ¿cómo se definiría usted?
-Soy una persona normal a la que le gusta mucho la gente. Soy muy sociable, aunque también soy tímida. Es una contradicción, lo sé.
-¿Es cierto que tiene pudor a hablar en público?
-Lo paso fatal. Se me va un color y me viene otro. Pero en la campaña he aprendido mucho.
-Esposa y madre de cuatro hijos, ¿cómo compaginará su vida familiar con su nuevo puesto?
-No lo sé. La verdad es que hablé con mi marido del tema y no me ha puesto ninguna pega, así que estoy tranquila. Habrá que ir paso a paso.
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