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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

La primera sesión de la nueva legislatura se prodigó en reencuentros y despedidas de parlamentarios, como si se tratara de la vuelta al cole tras las vacaciones
04.04.09 -

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«Ya tenéis la imagen». Patxi López se refería a los fotógrafos. El candidato socialista, esquivo con los reporteros gráficos, no había podido evitar que le retrataran junto a los dos máximos representantes del PP que ayer acudieron al Parlamento vasco, Soraya Sáenz de Santamaría -portavoz en el Congreso- y Antonio Basagoiti -presidente en Euskadi-. El líder del PSE lo había evitado toda la mañana - «hoy no es mi día, id a donde la presidenta», se había escudado-. Tuvo éxito en varias ocasiones. Una mientras los 75 parlamentarios esperaban a tomar posesión de su escaño. Mientras la mayoría entró por la entrada de la derecha del hemiciclo, los socialistas escogieron la de la izquierda, la más cercana a sus escaños. Luego, en un receso de la sesión, López optó por salir a fumar a la parte trasera del edificio, acompañado de Rodolfo Ares y los tres presidentes territoriales de su partido. La mayoría de los parlamentarios, populares incluidos, se había ido al acceso principal.
Los tres protagonistas de la imagen coincidieron, sin embargo, cuando todos ellos abandonaban la Cámara, una vez concluida la sesión, y no pudieron evitar saludarse, para regocijo de los cámaras y desesperación de algún alto cargo del PSE. El breve instante dio pie a una rápida conversación. «¿Has visto lo bien que lo ha hecho Arantza en euskera?», preguntó Basagoiti a un López que no tuvo tiempo de contestar. «Ya verás -interrumpió la portavoz popular en el Congreso- como buena mujer es muy trabajadora y organizada».
Fue el toque inesperado de una jornada donde pocas cosas se salieron del guión. Todo lo demás se asemejó mucho al primer día de cole tras las vacaciones. En la Cámara se dieron cita desde las nueve de la mañana -media hora antes del timbrazo de entrada- todo tipo de 'estudiantes'. Los había con expresión nerviosa, como el representante de UPD Gorka Maneiro o los de Aralar Dani Maeztu y Oxel Erostarbe, por afrontar su primer día. Otros tenían aún que familiarizarse con el entorno, como el único dirigente de EA, Jesús Mari Larrazabal, que se equivocó de asiento y tuvo que dejar su sillón en mitad de la sesión a Carmelo Barrio.
Muchos llegaron con la alegría de quienes quieren empezar las clases cuanto antes y afrontan el curso con ilusión, como los de PP y PSE. Algunos entraron casi sin ganas, como los del PNV. Y unos pocos se dejaron ver con esa expresión de quien se pasa por la universidad a visitar a viejos amigos cuando uno ya ha dejado atrás la facultad, como los consejeros del Gabinete Ibarretxe, o como Rafa Larreina (EA) y José Miguel Fernández (EB) que empezaron sentados en la Mesa del Parlamento y tuvieron que abandonar el Pleno a los pocos minutos una vez iniciado el procedimiento de relevo. No faltaron tampoco los gestos de viejos conocidos que se reencuentran, como el del popular Carlos Urquijo colocando el nudo de la corbata al peneuvista Andoni Ortuzar antes de tomar posesión de su escaño. «Es para que estés guapo», bromeó.
Cuenta con palitos y dedos
Todos coincidieron en un hemiciclo donde se entremezcló la satisfacción que exudaban por sus poros socialistas y populares y la contrariedad que reflejaban los rostros de muchos representantes jeltzales. El ánimo de unos y otros se dejó sentir desde el primer instante. En los peneuvistas, en que, por ejemplo, renunciaron al cupo de invitaciones que el Parlamento les asigna para cada Pleno. Se las cedieron al PP, con lo que no hubo representantes jeltzales en los palcos -ninguno de los tres diputados generales asistió ni tampoco lo hizo burukide alguno del EBB, como ha sido habitual en todos los arranques de legislatura-. De hecho, se echó de menos la presencia de cargos institucionales. Sólo evitaron su ausencia representantes del PSE como el presidente del Senado, Javier Rojo, y el delegado del Gobierno, Mikel Cabieces, además de la máxima autoridad en las Juntas de Álava, Juan Antonio Zárate, del PP.
Por número, ganaron los populares, que se desplazaron en masa para asistir a la designación de Arantza Quiroga. «Has venido a presenciar un momento que pasará a la Historia», le repitió en varias ocasiones Antonio Basagoiti a Soraya Sáenz de Santamaría.
Aunque todos daban por seguro el nombramiento, la sesión no estuvo exenta de cierta incertidumbre. Quizá por experiencias pasadas, en que errores en votaciones propiciaron inesperados giros políticos -como el que permitió a Ibarretxe aprobar unos Presupuestos porque una parlamentaria del PSE se confundió al apretar un botón-, la votación para dilucidar quién presidiría la Cámara fue seguida con especial atención desde la bancada del PP. Los tres 'pesos pesados' del Grupo Popular, Antonio Basagoiti, Iñaki Oyarzábal y Leopoldo Barreda, fueron marcando palitos en sus apuntes durante el recuento de papeletas. Querían cerciorarse de que nadie había metido la pata. Ya con anterioridad Enrique Villar, ex delegado del Gobierno en la época de Aznar, se había asegurado de que los 25 parlamentarios socialistas estaban en sus puestos. Desde un palco, los contó señalándoles con el dedo.
Acabado el trámite sin sobresaltos, todos fueron abandonando el Parlamento. Unos con celeridad, como el consejero en funciones de Vivienda, Javier Madrazo, que esquivó a los periodistas del mismo modo que ha hecho desde la noche electoral del 1 de marzo. Otros entre la expectación, como el todavía lehendakari Juan José Ibarretxe.
Y la totalidad, con la certidumbre de que se volverán a ver las caras en breve. El curso ha comenzado y, tras el periodo de adaptación, las clases retornarán con toda su intensidad. Antes el Parlamento tendrá que resolver algunas cuestiones. Como por ejemplo, dónde se sentarán los grupos. Ayer cada uno lo hizo donde quiso, manteniendo prácticamente las mismas posiciones que en la legislatura anterior. Fue llamativo el emplazamiento que escogieron los cuatro representantes de Aralar. Aintzane Ezenarro, la cabeza de cartel, eligió el escaño que los últimos cuatro años empleó Nekane Erauskin al frente de la ilegalizada EHAK. La junta de portavoces también deberá repartir los despachos, en función de la actual composición de la Cámara. Se lo agradecerá, sobre todo, Gorka Maneiro. El único componente de UPD vagaba ayer desde primera hora de la mañana por los pasillos. No dispone aún de local propio. Es lo que pasa por ser 'el nuevo del cole'.
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