«¿Hay previsión de incremento de las tropas en Afganistán? Ya digo de entrada que no. Nuestro compromiso está muy medido en lo que debemos y podemos aportar, y, desde luego, la posición del Gobierno no es favorable al incremento de tropas españolas en Afganistán». Sólo han pasado cuatro meses desde que José Luis Rodríguez Zapatero se pronunció con semejante rotundidad durante la habitual rueda de prensa de fin de año en el palacio de La Moncloa.
En este tiempo las cosas han cambiado mucho, encontronazo con Estados Unidos a cuenta de la salida de Kosovo mediante. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró ayer que el Ejecutivo tiene previsto enviar una «cifra pequeña» de soldados al país asiático. Y la ministra de Defensa, Carme Chacón, lo confirmó después en la cumbre que la OTAN celebra en Estrasburgo.
Aún se desconoce cuántos soldados más se enviarán a la zona -en la actualidad hay 778 efectivos-, pero lo que se sabe es que su marcha se vinculará con las necesidades de garantizar la seguridad durante el proceso electoral previsto para el próximo agosto. Esto evita desdecir la premisa que el Gobierno ha defendido en todos los foros en los que en este tiempo ha explicado su postura: que «no hay una solución militar». Además, la nueva estrategia de Obama para Afganistán coincide con los planteamientos españoles de que hay que ir caminando poco a poco hacia la 'afganización', esto es, hacia la asunción por parte de los propios afganos del desarrollo del país. El hecho de que Obama haya puesto ya fecha a la retirada de tropas extranjeras avala esta tesis, esgrimida con insistencia por el ministro de Exteriores.
La OTAN se había propuesto para esta cumbre garantizar una cobertura de seguridad suficiente para las próximas elecciones afganas, pero los cupos estimados no estaban cubiertos aún ayer tarde. Las estimaciones del secretario general apuntan a 8 batallones (de 800 a 1.000 hombres cada uno) para dar cobertura de seguridad a esos comicios. Estados Unidos ha comprometido 4, Alemania asumió hace un mes el envío de otro (800 hombres, aunque el Bundestag autorizó más), y ayer Londres anticipó que Gordon Brown anunciará hoy el envío de 1.000 hombres adicionales. Todo ello arroja un cómputo de seis batallones. Faltan 2, entre 1.600 y 2.000 hombres.
Guardias civiles
En este contexto es en el que el Gobierno de Zapatero anunció ayer el envío de 12 militares más a Afganistán. España contempla también participar con guardias civiles en la propuesta francesa para instruir, a través de la gendarmería europea, a futuras fuerzas de seguridad. Hay también una contribución económica importante, de 1,5 millones para las elecciones. Y la tercera pata del banco corresponde a cooperación: se ha acordado destinar 150 millones en cinco años para la construcción de instalaciones y la implantación de un programa agrícola que permita sustituir los cultivos de opio por otras producciones. Todo esto, sin dar el número de soldados, fue explicado ayer por Moratinos en una declaración ante los medios que levantó ampollas.
El asunto llegó entonces a la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que se preguntó a Teresa Fernández de la Vega por qué Moratinos hizo un anuncio que habría correspondido a Chacón, y en la que se le instó a aclarar si, en efecto, se produciría el refuerzo. La vicepresidenta aseguró que lo único «decidido» es la participación de doce militares en tareas de formación. Dos horas después, la ministra de Defensa ratificó esa cifra y añadió que, en efecto, se estudia una aportación en el frente «militar, civil y financiero», pero se negó a concretar cifras.
El episodio dio juego al principal partido de la oposición para acusar al Gobierno de falta de coordinación. «Lo que ha habido -replicó Fernández de La Vega- es un relato y el ministro de Exteriores no ha cuantificado el anuncio porque quien conoce estas cuestiones es la ministra de Defensa».