Miley Cyrus, la actriz que da vida a Hannah Montana, se vistió ayer de largo para el estreno mundial en Los Ángeles de la película dedicada a su personaje, un fenómeno televisivo de Disney que ha convertido a su protagonista en el mayor ídolo juvenil de los últimos tiempos. La naturalidad y el desparpajo dentro y fuera de los rodajes son la seña de identidad de esta estrella de 16 años, cuya carrera avanza a paso veloz, fundida con la de su propio personaje. Tanto que muchos creen que Hannah es una persona real.
De hecho, la vida del personaje guarda muchas similitudes con la de la intérprete. La circunstancia no pasó inadvertida a los guionistas de 'Hannah Montana: The Movie', el largometraje que ahora se estrena: desde ese momento no se ha hecho otra cosa con Hannah que reforzar su paralelismo con Miley. «El hecho de que guste tanto el programa es porque es muy real y eso se va a probar en la película», comentó Cyrus a la prensa, con la que mantiene una tormentosa relación que pasa del amor al odio con facilidad. De hecho, la actriz ya ha comentado que lo más difícil de su trabajo es lidiar con los paparazzi: «Hay veces que la gente se olvida de que soy una persona real, de que tengo privacidad y sentimientos», apuntaló Miley, que está cansada «de tener cuarenta fotógrafos» delante de su casa día y noche.
Los movimientos mediáticos de la joven diva han cosechado pitos y palmas. Algún traspié ha reconocido ya, aunque matiza que en cometer errores «consiste la vida y así se aprende. Algunas veces mis decisiones no gustarán a la gente, pero yo no pretendo decepcionar a nadie», dice Cyrus, quien el año pasado tuvo que leer duras críticas por unos posados semidesnuda.
Lo cierto es que los medios sensacionalistas la han estado siguiendo de cerca durante el último año, a la caza y captura de una instantánea que ponga en evidencia a la adolescente y derribe su imagen del pedestal que ocupa. Tal y como pasó con Macaulay Caulkin, sin ir más lejos. El hecho de que la identidad de Cyrus y de Hannah Montana se confundan con frecuencia no ayuda a la joven a la hora de desprenderse de la responsabilidad de ser un ejemplo en todo momento para su legión de seguidores.
Pero la cosa es complicada: Miley Cyrus comparte nombre con su personaje en la serie (Miley Stewart) y carrera artística con el 'alter ego' de éste, Hannah Montana, en un mundo donde tiene que enfrentarse a los problemas habituales de la adolescencia al tiempo que se afana en ser una estrella. Podría ser el guión de su propia vida.
Unos ingredientes a los que hay que añadir que el padre de Cyrus, el músico de country Billy Ray Cyrus, lo es también en la ficción con el nombre de Robby Ray Stewart. «El personaje que hago en el programa es igual a como soy en la vida real, trato de ser un mejor amigo y psicólogo», comentó el progenitor de la estrella, famoso internacionalmente en los 90 por su único éxito, la canción 'Achy Breaky Heart'.
En la película, los Stewart regresan a sus orígenes en el Estado agrícola y ganadero de Tennessee, tras varios años de estancia en Los Ángeles, en busca de la verdadera identidad de la joven estrella, lejos de la fama que depara Hollywood.