Los 325 bares y cafeterías de Miranda se enfrentan a un proyecto de la Consejería de Interior y Justicia de la Junta de Castilla y León que les obligará a bajar la persiana una hora antes. Esto ha llevado al Ayuntamiento a presentar un paquete de alegaciones contra la nueva normativa regional al entender que agravará la situación de la hostelería en la ciudad. Esos negocios vienen a suponer el 90% de un sector que ha venido reclamando en los últimos años todo lo contrario: una mayor flexibilidad horaria similar a la que existe en otras comunidades del entorno.
La demanda, por contra, sí es atendida para bares especiales, pubs, karaokes, discotecas y salas de fiesta, a los que se permitirá permanecer abiertos durante media hora más. «El proyecto, aparte de no solucionar ninguno de los problemas que tiene el sector, presenta algunos vacíos». El alcalde Fernando Campo tildó así de ilógico el hecho de que, «sobre todo durante el periodo de verano, y más aún en la época de crisis en la que nos encontramos, se recorte el tiempo de apertura a bares y cafeterías» que, recalco, «son la mayoría».
En la actualidad se les permitía continuar con su actividad hasta las 2.00 de la madrugada de forma habitual y hasta las 2.30 horas los jueves, sábados y vísperas de festivos. El nuevo documento, pendiente de ratificación, les permitiría abrir a las 6.00, pero de habitual estarían obligados a cerrar a una de la mañana. Los fines de semana podrían seguir media hora más.
«No estamos de acuerdo tampoco con el hecho de que se meta a todos en un mismo paquete». El informe del Ayuntamiento cuestiona, en este sentido que bares especiales, pubs, karaokes, discotecas y salas de fiesta queden «unificados en una sola categoría, entendiendo que no se da una justificación motivada». Se va, incluso, más allá: «Puede ir en detrimento de la seguridad ciudadana y el interés general».
A las seis de la mañana
Y es que, según Alcaldía, no se establece diferenciación alguna entre las discotecas y salas de fiestas (podrán cerrar a las 6.00 horas los fines de semana), pubs o bares especiales -que dispondrán hasta las 4.30 horas-. «Se les da media hora más y eso no nos parece mal. Pero permite algo que sí que nos parece mal y es la coincidencia en el cierre de estos establecimientos con la apertura de los otros». Esto, a juicio del Ayuntamiento, «puede generar y así nos lo demuestra la experiencia, problemas de seguridad o ruido que no estamos dispuestos a que se produzcan».
El informe municipal que sirve de base para la presentación de las alegaciones refleja, de hecho, que «hoy se contempla una franja de seis horas entre el horario de cierre ordinario, según su categoría, lo que permite que no se coincida con otros horarios de cierre».
En el mismo informe se cuestiona también una falla en la normativa elaborada en Valladolid: no se regulan los horarios de los locales de multiocio, como es el caso del bingo, ni tampoco el de establecimientos como las bocaterías. «No se dice nada de este tipo de negocios y eso significa que podrían estar hasta 24 horas funcionando, lo que supone que puedan transformarse en zonas para el consumo de bebidas alcohólicas». En este sentido, el alcalde hizo referencia a los problemas que se dan hoy en la ciudad con estos locales. «En Miranda hay un par de ejemplos y tenemos que estar encima de ellos continuamente», puntualizó.
Se reclama, por tanto, que se mantenga el horario actual para bares y cafeterías al tiempo que se pide fijar un tiempo mínimo entre el cierre y la apertura «pudiendo mantenerse el vigente de seis horas, considerando para ello el horario de cierre máximo». De lo contrario, se subraya, «se abriría un conflicto en zonas de ubicación de bares con la ciudadanía, evitable a todas luces». La diferenciación antes planteada entre las discotecas y los bares especiales, así como una regulación específica para bocaterías, completan el listado de alegaciones.