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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

CULTURA

La banda australiana AC/DC repasará este sábado en el BEC sus viejos clásicos en dos horas espectaculares de concierto

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Atrás quedarán la larga espera, las colas nocturnas en el frío de noviembre, los momentos de tensión vividos, las lágrimas de los decepcionados, la alegría de quienes consiguieron acariciar una de las entradas y los sorteos ante notario por parte de instituciones molestas con la manera en que se pusieron a la venta los tickets para el concierto. Los australianos AC/DC ya están aquí. El pasado martes, precisamente el mismo día en que cumplía años su guitarrista principal, Angus Young, la banda consiguió un éxito clamoroso en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Esta noche tocan en Madrid.
Cuatro minutos duraron las entradas en Vancouver, once en Estocolmo, media hora en Toronto, dos horas en Bilbao... Ocho años sin disco de estudio y cinco sin realizar una gira es una explicación a la fiebre que los AC/DC despertaron en todo el planeta cuando anunciaron el 'Black Ice Tour', vuelta al mundo de presentación de su último LP y primera en toda su historia que incluye una parada en Vizcaya. Desde 1973, año en que dieron su primer concierto en la sala Chequers de Sydney, la puesta en escena de los intérpretes de 'Highway to Hell' ha cambiado sustancialmente, pero el humor, las carreras, el potente sonido y los efectos visuales no les han abandonado. He aquí el adelanto de lo que 16.300 afortunados podrán vivir el próximo sábado en el BEC a partir de las diez de la noche, cuando los teloneros, 'The Answer', se despidan y poco después una cascada de clásicos caiga sobre un escenario donde cinco hombres, entre ellos uno disfrazado de colegial con 54 años recién cumplidos, destilen a base de fuerza las más puras esencias del blues y el rock.
El concierto arrancará con el destellar de las luces. Al fondo se encenderá una pantalla que mostrará a una máquina de vapor moviéndose a toda velocidad comandada por un Angus Young en dibujos animados. El tren se 'estrellará' contra el público y una explosión pirotécnica anunciará la salida al escenario de los AC/DC.
La primera canción en sonar será 'Rock 'N' Roll Train', single de su último disco, 'Black Ice'. Este tema marcará las constantes del espectáculo: un mano a mano entre el guitarrista Angus Young y el cantante Brian Johnson al frente mientras los demás miembros de la banda permanecen en un discreto segundo plano junto a su eterno muro de amplificadores Marshall.
La 'campana del infierno'
Al llegar el clásico 'Black in black', Angus Young comienza su repertorio gestual que incluye su clásica versión del 'baile del pato' de Chuck Berry hasta encaramarse a una torre para interpretar un 'riff'. A partir de ahí caerán temas tan conocidos como 'Dirty Deeds Done Dirt Cheap', procedente de su segundo disco; la gutural 'Thunderstruck' acompañada de la explosión de la bóveda de cañón de luces sobre el escenario y uno de los momentos más esperados en sus shows, el instante en que se toca la 'campana del infierno'. La campana gigantesca de tonelada y medio de bronce grabada con el logotipo del grupo descenderá y a ella se encaramará el cantante para producir el lúgubre sonido que da pie al tema que abría su primer disco sin el fallecido Bon Scott.
Pero si 'Black Ice', como muchos de los otros temas del nuevo álbum, supondrá un descenso en la fuerza del concierto, eso sólo será un receso para entonar una canción que necesitará de todo el empuje del respetable: la mítica 'The Jack', que partirá de su inicio blusero para acabar con Angus realizando uno de sus famosos 'stripteases': una bajada de pantalones colegiales para quedarse en ropa interior y mostrar el nombre del grupo separado por el rayo eléctrico.
Llamaradas y cañones
Durante la interpretación de 'Whole Lotta Roise' aparecerá en el escenario una de las clásicas bromas del grupo. Una gigantesca muñeca hinchable de veinte metros de altura e impresionante delantera embutida en un provocador biquini rojo flotará en escena antes de que otros dos temas nuevos como 'War Machine' y 'Anything Goes' marquen otro descanso anticipando 'You Shook Me All Night Long' y 'TNT', dos canciones de la añorada época 'Bon Scott' que serán arropadas con llamaradas y, es de esperar, el público coreando el estribillo a base de «¡Eh, eh, eh, eh...!».
Entonces no faltará mucho para ver al nervioso guitarrista dando vueltas por el suelo sobre una plataforma que se elevará sobre el escenario. Señal de que habrá llegado el momento del 'Let There Be Rock', última parada antes de los bises y en la que Young acaba sobre el muro de amplificadores señalando, como un ícaro del rock, al cielo.
Mientras el público entone el obligado 'beste bat' irá surgiendo una niebla roja del escenario que anunciará la llegada de 'Highway to Hell', corte que será coreado a voz en cuello por las más de 16.000 almas del BEC despidiendo a una banda que entonará la canción que dice 'Aquellos que van a rockear os saludan', despedida entre doce cañonazos reales que marcarán estruendosamente el final del espectáculo. Entonces sólo quedará la noche y recordar el «mordisco de la guitarra».
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