La vicesecretaria general del Partido Popular, Arantza Quiroga, es la máxima favorita para asumir la presidencia del Parlamento vasco durante la sesión que se celebrará este viernes y que supondrá el relevo de Izaskun Bilbao (PNV). Quiroga, 'número 3' de los populares, ha encabezado las listas por Guipúzcoa en unos comicios en los que logró retener los tres escaños obtenidos hace cuatro años por María San Gil.
En este proceso de elección, que el partido cierra hoy con la designación de la futura jefa de la Cámara, también está en liza la portavoz de la ejecutiva en Álava, Laura Garrido. En el caso de que Quiroga sea definitivamente la persona señalada para ocupar la segunda institución en importancia de Euskadi, todo apunta a que Garrido verá reforzado su papel en el grupo parlamentario, según ha podido saber este periódico.
El valor que tiene el liderazgo de la Cámara vasca salió a la palestra el mismo día después de las elecciones. El presidente del PP, Antonio Basagoiti, reclamó esta responsabilidad para su grupo, como eventual compensación a su respaldo a la investidura de Patxi López. «Si al final el PSE es fiel a su palabra, aspira al cambio y se atreve a sustituir a Ibarretxe a pesar de las presiones, lo normal es que el partido que apoya el nombramiento del lehendakari se quede con la presidencia del Parlamento», explicó entonces Basagoiti a EL CORREO.
Un mes después no sólo se ha cumplido el pronóstico, sino que los populares han logrado que el pacto por la estabilidad quede recogido en un documento que se presentará por escrito y firmado, como querían. Además, han conseguido otra de sus pretensiones: colocar Álava en el centro del debate con su apuesta por recuperar la Diputación a costa del PNV.
Desde que se abrió el camino del acuerdo con los socialistas, Arantza Quiroga, de 35 años, y Laura Garrido, de 37, han sido consideradas como las máximas candidatas a presidir la Cámara. En este proceso han entrado en concurso otros aspirantes, finalmente descartados. Son los casos de Carmelo Barrio, quien suma 19 años en la Mesa del Parlamento; Leopoldo Barreda, el dirigente popular de mayor trayectoria; y Antón Damborenea, presidente del PP en Vizcaya.
Sus nombres sonaron con mayor insistencia cuando aún estaba sin decidir el reparto de puestos de la Mesa. Finalmente, populares y socialistas se quedan con tres de los cinco cargos, garantizándose el control. El PP asumirá la presidencia y el PSE, la vicepresidencia y secretaría primeras. Los socialistas confirmaron el sábado que la parlamentaria guipuzcoana Blanca Roncal y el diputado alavés Jesús Loza desempeñarán, respectivamente, esas responsabilidades.
Protagonismo en campaña
En las filas populares, y a falta de tres días para la constitución del Parlamento, Arantza Quiroga es la candidata con más opciones a presidir la Cámara. La elección está en manos de Basagoiti, en comunión con su cúpula directiva, con quien tiene previsto celebrar hoy una reunión en la que se anunciará públicamente la decisión. Quiroga y Garrido han representado en este proceso de selección dos valores en alza dentro del nuevo PP. La dirigente guipuzcoana ha tenido un fuerte protagonismo antes de los comicios. Lideró la candidatura por su territorio con una campaña propia y se hizo un hueco en los mítines centrales. No habla euskera, condición solicitada por el PSE para asumir el puesto, pero tiene algún conocimiento, pues su madre lo domina. En todo este tiempo, Basagoiti ha asegurado que la lengua vasca no «puede ser una condición para el cargo». Por su parte, Garrido, responsable de Empleo y Bienestar en el partido, es bilingüe.
Si finalmente, como todo apunta, se confirma que Arantza Quiroga es la persona elegida como presidenta, podría quedar como una anécdota en el seno del PP sus controvertidas confesiones personales sobre la relación que mantiene con el Opus Dei y sus creencias religiosas, defensoras de las tesis del Vaticano más contrarias al uso del preservativo.
Asimismo, el sector guipuzcoano se vería recompensado en el reparto interno de poder. Aunque esta designación no ha estado condicionada por el equilibrio entre territorios, la nominación de Quiroga como presidenta del Parlamento significaría el ascenso de Guipúzcoa, mientras Álava ejerce la secretaría general de la mano de Iñaki Oyarzábal en un liderazgo que ocupa el vizcaíno Basagoiti.