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La Diputación de Álava quiere un respaldo científico a la querella que ha presentado contra las tres personas que considera posibles responsables del engaño de Veleia: el arqueólogo Eliseo Gil, el geólogo Óscar Escribano y el supuesto físico nuclear Rubén Cerdán.
Por ello, en el escrito de denuncia que, el lunes, presentó en los juzgados solicita que entre las diligencias a practicar se llame a testificar a los expertos de diversas especialidades -Arqueología, Epigrafía, Iconografía, Lingüística, Egiptología o Química- que han participado en el dictamen.
La querella de la Administración foral señala a Gil y Escribano como supuestos responsables del delito de ataque al patrimonio al considerar que su actuación ha puesto en riesgo un yacimiento que fue declarado monumento nacional en 1915.
En su vertiente de estafa, la demanda afecta a Gil y Cerdán, a quienes acusa de presentar análisis falsos para autentificar la mentira de los dibujos de temática cristiana, datados en el siglo III, y las palabras en euskera, fechadas entre el IV y el VI. Estos informes fueron pagados por la propia Diputación.
Según ha podido saber EL CORREO, el 21 de junio de 2006 salieron de las arcas forales 5.817,40 euros que fueron a parar a la empresa de Gil -Lurmen S.L.- para abonar «los análisis de los grafitos» que trece días antes se habían presentado como extraordinarios. La Diputación ha comprobado que no se realizó ninguna analítica en los laboratorios franceses CEA-CNRS, como asegura Rubén Cerdán en la página 56 de un informe redactado por él ese mismo año y titulado 'Análisis de pátina de deposición superficial de contaminantes en muestras arqueológicas de cerámica común, T.S.H. y óseas'.
Además, la Diputación quiere que testifiquen los tres arqueólogos que dejaron Lurmen en enero de 2007. Se trata de José Ángel Apellániz, Miguel Ángel Berjón y Carlos Crespo, quienes han manifestado que nunca vieron salir de la tierra las piezas con dibujos e inscripciones, sino que aparecían en el proceso de lavado.
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