Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Vizcaya

22.03.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
A veces las cosas se arreglan aunando lo legal con lo legítimo, lo razonable y lo popular, como se hizo en la suspensión de las voladuras nocturnas de la 'Supersur' o el cierre de las gasolineras urbanas. Las asociaciones vecinales no están para sustituir a los ediles y a los técnicos, pero pueden hacerles reflexionar cuando sostienen deseos realistas y mayoritarios. En ocasiones es posible un trazado alternativo y alguna vez fulminante, como en la sustitución prodigiosa de ese muro de tres metros de altura, que iba a encajonar una calle, por un murete, unas gradas y una zona ajardinada. Tanta diligencia invita a que nos preguntemos cómo no se les ocurrió antes esta nueva solución tan razonable. Pero bueno, no es el momento de los reproches sino de las albricias. Cada parte, incluida la prensa, ha realizado brillantemente su papel, como si en lugar de Bilbao estuviéramos en una de esas modélicas ciudades nórdicas.
Tal vez los nórdicos adquirieron su conciencia ciudadana leyendo a sus clásicos. 'El enemigo del pueblo', del noruego Ibsen, contaba las tribulaciones de un ciudadano cívico, empeñado en denunciar que el agua del balneario, la base de la economía local, estaba contaminada. También nosotros tenemos nuestros clásicos. La célebre respuesta «Fuenteovejuna lo hizo» no debe servir de pretexto, naturalmente, para el tremendismo justiciero, absurdo en un Estado moderno, pero puede esgrimirse para recordar a los ciudadanos, incluso a los más individualistas y escépticos, la fuerza de los sentimientos colectivos arraigados y mayoritarios.
Además de las ideas importan las personas. A Ibon Areso, por ejemplo, la ciudad le debe una estatua, por su capacidad y dedicación, por su estilo dialogante y ponderado. También los dirigentes de los movimientos ciudadanos llevan toda la vida en el activismo social. Por eso saben que es más eficaz combinar la obstinación con el respeto. Y que no se ganan todas las propuestas. El movimiento vecinal no debe ser un contrapoder, pero sirve de sano contraste y otorga la mejor acreditación de calidad a las instituciones. Tal vez incluso el coque tenga alternativas.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
Vocento
SarenetRSS