Cuarto de cordero, dos litros de leche y cuarto de queso de vaca: 20 euros. Esta oferta congregó ayer en la plaza del Arriaga a cientos de personas alentadas por la posibilidad de preparar la comida con un presupuesto más ajustado. La iniciativa, que cumplió ayer su segunda edición con el nombre de 'mercado transparente', partió del sindicato agrario EHNE, con la ayuda de asociaciones de consumidores, vecinales y ecologistas.
La idea era vender 200 'packs económicos' que incluían los tres productos más castigados por el sobreprecio con que los intermediarios cargan la cesta de la compra. A juzgar por el éxito de convocatoria -varias personas no dudaron en madrugar para esperar casi tres horas en una cola que a las 11.30 de la mañana avanzaba por el puente del Arenal-, cualquiera podía pensar que regalaban la comida. Nada más lejos de la realidad. Con esos 20 euros, los productores ganaron el margen de beneficio que consideran justo, pero en el supermercado el cliente hubiera pagado casi el doble por el lote.
Ahí radica el motivo de este mercado. Los productores quieren dejar patente «la enorme diferencia» de precio entre lo que ellos cobran y lo que pagan los consumidores. Lo consideran «prácticas abusivas de la industria agroalimentaria» y quieren impulsar la venta directa. «Las grandes superficies han creado un lobby para imponer precios cada vez más bajos. Por ejemplo, al ganadero le pagan 30 céntimos por litro de leche, y al comprador le cobran por lo menos 1 euro. Se quedan con los restantes 70 céntimos», defendió Mikel Korbenzana, responsable de Ehne.
Los productores trabajan ya en la creación de equipos de venta directa. La idea es que cada baserritarra tenga su grupo de clientes que reciban a domicilio hortalizas, huevos, queso... Para ello han fundado la red Nekasarea, cuya viabilidad parece asegurada: 150 baserritarras vascos venden ya sus productos sin intermediarios a través de Internet a 400 clientes habituales.
Ayer, Minerva Zorrilla era la primera de la cola. A las 9 de la mañana ya estaba apostada en las escaleras de la plaza del Arriaga. Después de casi tres horas de espera, argumentaba que «hay que apoyar a los baserritarras. Si ellos y la materia prima desaparecen, dentro de poco nos traerán los corderos de China». Comentaba que el lote «en cualquier supermercado tendría un sobrecoste de un 70%. En manos de alguien se quedará ese dinero», comentó. Con más ardor, Antonio Gómez criticaba que «los políticos no ponen coto a que el litro de leche se cobre al precio que está. Mientras tanto, los jubilados nos las vemos y deseamos para comer un chicharro».