Los médicos de familia vascos -más de 1.500- no quieren perder el «poco tiempo» que tienen para atender a sus pacientes en papeleos y trámites que no les corresponden. Rellenar justificantes de ausencia al colegio, cubrir «interminables» formularios para solicitar una plaza en un balneario o tramitar certificados para la práctica de una actividad deportiva que entraña cierto riesgo son tareas «impropias de sus funciones» en las que llegan a perder «hasta una hora al día».
«Nuestro objetivo es mejorar la atención sanitaria de los usuarios, disminuir la espera del paciente y rentabilizar el tiempo necesario para tratar su problema», argumentan la Sociedad Vasca de Medicina Familiar y Comunitaria (Osatzen), la Asociación Vasca de Pediatría en Atención Primaria (AVPAPV), la Asociación en Defensa de la Salud Pública (Osalde) y el Sindicato Médico de Atención Primaria (UMAP) en un comunicado informativo distribuido a los usuarios de los centros de salud.
El crecimiento continuo de la demanda «no se debe únicamente a la cantidad de pacientes asignados a cada médico». Los facultativos entienden que la carga burocrática que soportan actualmente en sus consultas es «excesiva» y reclaman una «revisión de los protocolos» para «agilizar» y «mejorar la atención al usuario». «No vamos en contra de Osakidetza ni del paciente», subrayan. Los médicos han editado un folleto en el que informan a los ciudadanos sobre las medidas que han puesto en marcha para «evitar el papeleo innecesario» y «mejorar la atención sanitaria».
JUSTIFICANTE DE AUSENCIA PARA EL COLEGIO O LA EMPRESA
En el caso de los menores de edad, son los padres o los tutores legales los que tienen que hacer un escrito en el que se expongan los motivos por los que su hijo ha faltado a clase o no puede practicar una actividad física. Nunca el pediatra. «El colegio no puede exigir en ningún caso un justificante médico para probar una falta», explica la vicepresidenta de Osatzen, la doctora Mónica García. Muchas de las citas que ocupan las agendas de las consultas infantiles son precisamente para pedir el justificante cuando en realidad «es una pérdida de tiempo para los padres y para el pediatra, porque no vale para nada».
También existe la costumbre de solicitar informes médicos para evitar sanciones «en el trabajo, justificar la ausencia a la revisión del paro o a unas oposiciones». El «problema» es que la mayoría de los pacientes suele acudir al ambulatorio días después de la baja. «El hecho de hacer un informe que ponga 'fulanito de tal estuvo enfermo' no debería servir a ninguna administración ni empresa como justificante, aunque lleve la firma del médico puesto que no tenemos funciones notariales que puedan dar validez a la información del paciente», explica el delegado del Sindicato Médico de Atención Primaria (UMAP), Felipe Díez.
En el caso de una baja laboral, el facultativo tiene la obligación de realizar el informe para que el trabajador lo presente en la empresa. No obstante, el usuario tiene que acudir al médico de familia el primer día que falta al trabajo, «porque la baja se firma desde que se ve al paciente. No podemos certificar lo que no exploramos o de lo que no tenemos un registro», explican. «Digamos que hay una burocracia útil que tenemos que hacer y que asumimos sin ningún problema porque forma parte de nuestro trabajo y otra totalmente inútil con la que sólo perdemos el tiempo», explican los facultativos de los ambulatorios.
INFORMES PARA BALNEARIOS, ACTIVIDADES DEPORTIVAS, COLONIAS...
Los médicos de cabecera españoles tramitan al año un total de 600.000 certificados para que los mayores puedan solicitar una plaza en un balneario, a los que hay que sumar impresos para colonias, actividades deportivas, permisos de armas, viajes, adopciones internacionales, ayuda domiciliaria, oposiciones... «cada uno con un formato y unos requisitos diferentes», protestan los médicos de familia. Los facultativos sólo están obligados a facilitar a los pacientes un informe sobre su estado de salud. Nada más. «Lo que no podemos hacer es pasarnos parte de nuestra jornada laboral rellenando interminables formularios que no tienen ningún valor clínico», señala la presidenta de Osatzen, Cristina Domingo.
Los facultativos dejarán de cubrir los impresos específicos para cada actividad. «Hay algunos documentos en los que incluso se nos obliga a poner frases literales a mano, cuando es mucho más operativo imprimir una hoja con el estado de salud del paciente», señalan los médicos. En el caso de los usuarios que acuden al médico de cabecera para solicitar informes de aptitud para el manejo de embarcaciones, permisos de armas o la práctica de actividades deportivas, deberán dirigirse a las federaciones correspondientes. «Nosotros no somos adivinos y hay muchas pruebas que no podemos hacer al carecer del material y los conocimientos necesarios para acreditar que el paciente puede practicar la actividad sin riesgo para su salud», precisa Felipe Díez.
Los facultativos ya han comunicado a las diferentes instituciones y organismos que los formularios entregados a los usuarios no se cumplimentarán en los centros de salud. «Y en caso de considerarlo obligatorio -algunas federaciones deportivas los exigen- han de ser asumidos y expedidos por sus propios servicios médicos, mientras que las actividades deportivas no federadas no precisan de ningún tipo de justificante más que la propia declaración del usuario», añade Mónica García.
RECETAS DE LA RED PRIVADA
Muchos usuarios de la red privada acuden a los ambulatorios de Osakidetza para que su médico de cabecera les haga la receta de medicamentos prescritos por otros facultativos o «compradas por voluntad propia» y evitar así el gasto farmacéutico. «Hay gente que nos llega a la consulta con una lista de medicinas como si fuese la de la compra y eso no puede ser», señala la presidenta de Osatzen. Los facultativos entienden que «debe quedar bajo el criterio de cada profesional la prescripción de los tratamientos o pruebas recomendadas en el ámbito privado».
No obstante, los facultativos de Atención Primaria recomiendan a Osakidetza que «edite una nota informativa acerca de la diferencia y separación entre la sanidad pública y privada durante todo el proceso terapéutico, desde la entrevista y las pruebas hasta el diagnóstico, tratamiento y seguimiento». Otra de las tareas que complica el día a día en las consultas de los ambulatorios son las recetas de organismos privados concertados. Al no disponer de talonarios ni de sistema informático compatible para realizar la prescripción del medicamento, la tarea burocrática recae en los médicos de familia.
ESPECIALISTAS
La «falta de comunicación» entre la Atención Primaria y la Especializada es uno de los aspectos que más tareas burocráticas «inútiles» genera en las consultas de médicos y pediatras. «Es una cuestión de operatividad. No podemos marear a los usuarios. Los especialistas tienen capacidad para derivarse pacientes entre ellos. No hace falta que el usuario vuelva a su médico de cabecera para solicitar un nuevo volante», explica Felipe Díez. Los médicos también solicitan a sus colegas de segundo nivel una «mayor implicación» a la hora de elaborar los informes médicos, «porque muchas veces nos tenemos que enterar de los resultados por boca del propio paciente».