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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

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ÁLAVA

El fotógrafo alavés Joserra Puelles expone en la Casa de la Dehesa 22 imágenes hechas con muñecos de juguete

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No hace falta viajar miles de kilómetros hasta la sabana africana para observar 'in situ' la fiereza de un león o congelarse en el Polo Norte para ver nadar a una foca y alimentarse a un oso polar. Basta con darse una vuelta por el pantano o las inmediaciones del pueblo de Arenaza para hallar el hábitat de éstos y otros animales. Y si no que se lo pregunten al fotógrafo alavés Joserra Puelles, que estos días expone en la Casa de la Dehesa, en Olárizu, un surtido conjunto del mundo animal, donde no faltan cocodrilos, rinocerontes, monos, hipopótamos, elefantes, avestruces o zorros, retratados con gran detalle y cercanía.
Pero entonces, ¿dónde está el truco? Muy sencillo, los protagonistas de esta salvaje fauna han sido suplantados por muñecos de plástico que recrean con gran fidelidad todas y cada una de sus características. Una simulación que a simple vista escapa a los ojos del espectador, y que sólo se revela cuando éste observa con detenimiento cada una de las 22 imágenes de la muestra 'National Plasticgraphic'. Desde ayer y hasta el 5 de abril, los vitorianos ya pueden apreciar y disfrutar de esta exposición. En ella, el juego que genera la confusión entre la realidad y la ficción consigue arrancar más de una sonrisa al sorprendido y un tanto despistado visitante.
La idea surgió hace dos años, cuando el autor observaba a su hija pequeña «jugar en la playa con un caballito de plástico que le compré. Al verla, pensé que podía estirar el tema para obtener imágenes que fueran objetivamente falsas y subjetivamente verdaderas», rememoró.
Juego sin engaños
Poco después se documentó sobre cada uno de los animales para recrear, en la medida de lo posible, sus respectivos y a menudo exóticos entornos. «Quise traer lo lejano a lo cercano y por eso casi todos los escenarios naturales son de Álava, no me he alejado más de 70 kilómetros para hacerlos», explicó el fotógrafo. Puelles definió la muestra como un «juego donde, sin afán de engañar al espectador ni manipular nada, se trata de recrear a través de imágenes sencillas situaciones falsas que se apoyan en la realidad».
Instantáneas en las que consigue dotar de vida a unos juguetes rígidos y estáticos. Tarea complicada ya que, como él mismo explicó, «si cierras el plano de la cámara, al no haber perspectiva, se consiguen mejor las escalas. Pero como no quería hacer todas igual, cuando abría el ángulo era mucho más complicado conseguir un conjunto proporcionado y creíble». ¿Realidad, ficción o pura imaginación? Juzguen ustedes mismos.
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