El voto de los 3.473 alaveses afincados en el extranjero decidirá el último escaño de ese territorio histórico, una plaza que provisionalmente está en poder de Eusko Alkartasuna, pero que, si acabara en manos del PSE-EE, permitiría a Patxi López postularse como lehendakari sólo con el respaldo del PP. Con el escaño en disputa, el grupo socialista de la Cámara vasca pasaría de 24 a 25 miembros y no tendría que apelar al representante de Unión para el Progreso y la Democracia (UPD) en la teórica sesión de investidura. Sería suficiente sumar a los trece parlamentarios populares para lograr la mayoría absoluta.
El recuento de papeletas se efectuará el próximo viernes, en presencia de los representantes de los partidos. Por regla general, cuando los resultados están claros desde el principio, pocos prestan atención a ese acto administrativo. Pero esta vez el sistema de restos de la Ley d'Hont ha dejado a EA y PSE empatados a la hora de asignar el parlamentario número 25 de Álava; y sólo están sin escrutar los sufragios emitidos por correo por los vascos que viven fuera de España.
Todos ellos figuran en el denominado Censo de Residentes Ausentes (Cera), una 'diáspora' que, según el Instituto Nacional de Estadística, integran 43.660 ciudadanos expatriados de las tres provincias vascas (23.329 en Vizcaya, 16.858 en Guipúzcoa y 3.473 en Álava). En esta última provincia, el margen electoral ha sido tan estrecho que, si EA no recibiera el viernes una sola papeleta del Cera, los socialistas sólo necesitarían sacar ocho votos para arrebatarle el parlamentario en liza.
Sin embargo, por cada sufragio que contabilice el partido de Unai Ziarreta, el de Patxi López necesitaría otros nueve más, aparte de los ocho anteriores. En resumen, con una papeleta que sacara EA, los socialistas tendrían que aventajar a esa formación en 17; con dos, en 26, con tres, en 35 y así sucesivamente.
Ahora bien, los socialistas no son los únicos que aspiran a quedarse con el escaño alavés. Si ellos no lo consiguieran, esa posibilidad se abriría para Ezker Batua, aunque tendría que obtener simplemente 125 papeletas más que su rival.
Ni PSE ni EA quisieron hablar ayer de este asunto, aunque durante la noche electoral Patxi López se mostró confiado en que el escaño alavés se lo acabará llevando su partido. Una de las razones por las que los socialistas y EA han preferido guardar silencio hasta el viernes es que nadie sabe oficialmente cuántas papeletas habrá que escrutar ese día. La Junta Electoral está esperando a que lleguen todas, ya que para que sean válidas es suficiente con que la fecha del matasellos sea anterior a la jornada electoral.
Sirva de referencia que, en las autonómicas de 2005, votaron 824 inscritos en el Cera, sobre un listado de 3.181, lo cual representó una participación del 26%. Según el Departamento de Interior, el PSE contabilizó entonces 219 apoyos, mientras que la coalición PNV-EA sumó 286. Suponiendo que se repitiera otra vez la misma participación -con un censo de 3.473 inscritos-, las papeletas a escrutar serían 903. Pero no parece posible extrapolar ahora los resultados de EA, ya que se ha presentado en solitario. Una posibilidad sería trasladar los resultados del pasado domingo en Álava a las supuestas 903 papeletas del Cera. Los socialistas, que han obtenido el 31,5% de los votos, cosecharían en tal caso 284 sufragios. Por su parte, EA, que logró el 3,5%, sumaría 31.
Con ese recuento, y recordando que el PSE necesita superar a EA en ocho votos y sumar otros nueve más por cada sufragio de su rival, Patxi López necesitaría 287 papeletas para asegurarse el escaño 25 de Álava. Siempre en pura teoría.