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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Vizcaya

02.03.09 -

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Tras completar el sistema que permitirá hacer un seguimiento a distancia del embalse de Ordunte, sólo quedarán dos tareas pendientes: la implantación del plan de emergencia y la ampliación de su capacidad, una posibilidad que, de momento, se guarda en la recámara. El plan ya está redactado y se ha presentado ante el Ministerio de Medio Ambiente, del que depende la Confederación Hidrográfica del Norte. Estos documentos, que adaptan los criterios generales de seguridad de estas instalaciones a las características de cada una de ellas y sus riesgos potenciales, todavía están poco extendidos. «De 600 presas que hay en España lo tienen muy pocas», afirma Noelia Izquierdo.
La de Ordunte, una presa-arco de hormigón construida en los años treinta, está clasificada como «de tipo A» por el volumen de población que hay en el entorno, lo que aumenta los niveles de riesgo en caso de rotura del vaso. Una posibilidad que los técnicos consideran «mínima, especialmente en las infraestructuras de hormigón». La misión del plan de emergencia, en cualquier caso, es ponerse en lo peor. El documento, que incluye numerosos cálculos analíticos, contempla medidas para minimizar los riesgos de rotura y protocolos de aviso a la población en caso de que ocurra el siniestro.
Más capacidad
El aumento de capacidad de la presa se ha planteado en varias ocasiones, aunque todavía no se barajan fechas concretas. El Ayuntamiento estudia el recrecido del labio de vertido del embalse, con lo que la altura de los aliviaderos aumentaría en medio metro y se podría almacenar un hectómetro más (mil millones de litros) de agua. Es una opción si las necesidades de abastecimiento lo aconsejan, pero en la actualidad la apuesta es reducir el consumo y, sobre todo, las fugas. Con los nuevos sistemas de control, el agua que se pierde de camino a los grifos ha bajado del 23% al 18%, y la siguiente meta es el 15%.
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