A la Volta a Cataluña le quedan dos meses para cumplir 98 años. Pero quizá no llegue. Agoniza. Le falta riego económico. No tiene la mitad de los 1,2 millones de euros que cuesta la carrera, inscrita en el UCI Pro Tour. «Si es dos semanas no obtenemos el dinero, la Volta no saldrá», avisan los organizadores. Diagnóstico terminal. A la Volta sólo le queda la Generalitat, su esperanza, la única que puede intervenir con una donación de fondos públicos. Eso o funeral, a celebrar del 18 al 24 de mayo, los días previstos para la carrera. Otra esquela más en el calendario ciclista: como la Semana Catalana, la Subida a Montjuic o la vueltas a Aragón y Valencia.
El UCI Pro Tour ha ahogado a la Volta. Carrera cara y sin público. Los controles antidopaje cuestan 30.000 euros; el mantenimiento de los equipos se eleva a 324.000; a cada escuadra, además, hay que abonarle 7.500 euros; más los premios, dietas y gastos de los 200 colaboradores de la ronda. La Volta no tiene músculo para sostenerse. El año en que el Tour llegará a Barcelona puede coincidir con el entierro de la última gran carrera catalana.
Si fallece, con ella se irá su memoria. Ahora es la crisis la que todo lo frena; en 1911, en la primera edición, el problema era de asfalto. No había manera de llegar por carretera de Lérida a Girona. Entonces, el dinero no era para tanto: al ganador de cada etapa le daban cien pesetas. Y 500 al vencedor final, a Sebastián Masdeu, el 'tarraco'.
La primera etapa partió desde Sarriá, el día de Reyes (6 de enero). Frío de sobra. Y hacia las Cuestas del Garraf. A Masdeu le costó ganar los cien duros. Se le cruzó un perro y acabó rebozado en barro. Con una rodilla descosida. Paró en una masía y la 'vieja' le curó con anís. Eso sí, le quiso cobrar la copa. Ya se sabe: 'la pela es la pela'. Incluso para el buen samaritano si es catalán. «No llevaba dinero. ¿Cómo iba a llevarlo si estaba en carrera?», alegó el 'tarraco'. Salió pitanto de allí.
Peor lo pasó en la última etapa, la que iba hasta Barcelona. Antes de Igualada, en el vado del Gancho, una riada barrió la carretera, ciclistas incluidos. Masdeu perdió una zapatilla. La buscó casi un cuarto de hora. Y nada. Arrancó sin ella pero con la alpargata que le dio un aficionado. «Reemprendí la marcha frenético y al llegar a Igualada el pelotón me llevaba doce minutos. Les alcancé en Martorell y aún gané el sprint en Sans». Gesta.
Masdeu bautizó la Volta. Luego vinieron los siete triunfos de Cañardo, con la Guerra Civil de puente; las pedaladas de Berrendero, Delio Rodríguez, Ezquerra, Poblet... Y la edición de 1957, cuando Loroño rechazó un maletín lleno de pesetas por darse el gusto de batir a su enemigo predilecto: Bahamontes. Después ingresaron en el palmarés Anquetil, Merckx, Ocaña, Gimondi, Moser, Marino, Induráin... Nombres para casi cien años de ciclismo. 'Casi', si la Generalitat de Cataluña no da el visto bueno a la donación. Vital.