La central nuclear de Garoña, la más antigua de España en activo (1971), presentó ayer uno de los mejores balances de su historia con 363 días acoplada a la red eléctrica y una producción «alta», de 4.021 millones de kilowatios hora. «Estamos mejor que nunca», ratificó el director de la planta, José Ramón Torralbo, quien se empeñó en aportar multitud de datos que avalan «la buena salud» de la instalación semanas antes de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la petición de renovación del permiso de explotación, que expira el 5 de julio. Aunque el fallo del CSN no es vinculante, tendrá un gran peso en la decisión que tome el Consejo de Ministros a propuesta de Industria, una vez que ha trascendido el intenso debate sobre la energía nuclear que se vive entre los socialistas, a pesar de los compromisos electorales de Zapatero de cerrarla.
La demostración más importante de que Nuclenor, la empresa propietaria de la central, cree que se le va a prorrogar el permiso diez años más es que ha programado para el mes de marzo la parada de recarga y mantenimiento que se realiza cada dos años. Durante un mes, la planta no estará operativa y se llevarán a cabo, entre otras, la sustitución de 112 elementos combustibles de uranio, la inspección de la vasija del reactor y más de 33 modificaciones de actualización tecnológica. 1.600 operarios de 82 empresas realizarán 6.568 actividades en este período.
Preguntado José Ramón Torralbo por la incongruencia que resulta cargar de uranio la central para dos años y gastar 18,2 millones de euros en inversiones cuando el Gobierno no ha autorizado todavía la nueva prórroga para otra década, el director fue contundente: «No contemplamos más hipótesis que la de la renovación de la licencia para continuar y en eso trabajamos». Torralbo añadió que su confianza también se debe a que «30 centrales en el mundo del mismo tipo que Garoña tienen permiso para llegar a los 60 años de explotación. El problema es que en España sólo se autoriza cada 10 años. Lo que apenas se sabe es que somos referencia para muchas instalaciones de Japón y de Rusia, cuyos técnicos han venido a ver cómo se comporta».
La planta, que supone el 6,9% de la producción nuclear española, el 28% del consumo de Castilla y León, el 12,8% de la producción eólica de España y el 19% de toda la hidroeléctrica nacional, cubre además en producción eléctrica las demandas equivalentes de dos terceras partes de comunidades como Navarra o Cantabria.
«Nadie sobra»
Es probable que la crisis pueda influir en una toma de postura por parte del Ejecutivo de Zapatero a favor de la continuación de la planta. A este respecto, José Ramón Torralbo aseguró que «en estos momentos no sobra ninguna fuente energética», aunque reconoció que «hay un bajón de la demanda y eso no es bueno para nadie».
En el balance, Garoña aparece como «segura y fiable», según los datos del CSN, que tiene constantemente dos inspectores en sus intalaciones. El plan de vigilancia radiológica ha supuesto la realización de 77.000 muestras y análisis. La incidencia en su entorno es inapreciable, según la empresa.
En lo económico, 600 familias dependen directamente de la actividad de la central y otras 400 lo hacen de forma indirecta.