Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

10.02.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Hace no muchos días, mientras me dedicaba al placer de leer nuestro común periódico durante el desayuno, me encontré con un titular que me afectaba directamente. Resulta que, según el estudio que han realizado los fabricantes de colchones y la Fundación de Educación para la Salud, los españoles que echan la siesta diariamente no llegamos más que al 16 por ciento de la población. Y con este dato, el autor del reportaje ha llegado a la conclusión de que el saludable hábito de la siesta se derrumba.
Después de leer el reportaje entero, que por cierto esta muy bien documentado, me voy a permitir discrepar de esa afirmación sobre el derrumbamiento de la siesta, uno de los más reconfortadores placeres cotidianos. Si lo sabré yo, que no me pierdo una.
En mi modesta opinión, la siesta no se derrumba ni se derrumbará nunca. Lo que ocurre es que no todos los españoles se pueden permitir ese lujo. Como no pude permitírmelo yo durante mi vida laboral, cuando debía abastecer a mi familia numerosa y tenía energías para hacerlo.
Es lo que les ocurre a la mayoría de los españoles que se encuentran en esas mismas condiciones. Pero en cuanto pueden dejar de trabajar y se reducen las cargas familiares, pasamos automáticamente a engrosar las filas de ese pequeño colectivo privilegiado de siesta diaria. Lo que no hacen todos es echar la siesta auténtica, la que propugnaba el insigne Premio Nobel don Camilo José Cela; a saber, una siesta de pijama, padrenuestro y orinal.
Bien es cierto que mi siesta no es del estilo de las de don Camilo -¡qué más quisiera!-, pero es al menos la siesta auténtica, la horizontal. Y bien arropado, porque no hay que olvidar que la digestión absorbe un gran número de calorías. Digo esto porque hay quienes echan la siesta en una butaca, lo cual en mi opinión no pasa de ser un sucedáneo de siesta.
No, amigos míos: la siesta no creo que se derrumbe jamás. Lo que ocurre es que sólo hay un 16 por ciento de españoles que podemos permitirnos ese lujo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
Vocento
SarenetRSS