Después de un mes de cierre debido a una sanción municipal por exceso de aforo, el Kafe Antzokia reabrió ayer sus puertas. Y lo hizo con un llamamiento al diálogo dirigido al Ayuntamiento, pero también con una advertencia que no pasó desapercibida: con su capacidad limitada a 420 personas, marcada por la ley, les es «imposible mantener la oferta actual, ya que la mayoría de los actos culturales y el propio ocio nocturno serían deficitarios».
Así lo manifestaron ayer portavoces del local en una comparecencia pública en la que desvelaron que la clausura había supuesto, además de un varapalo «moral y de imagen», un «golpe económico muy fuerte», con pérdidas que «superan los 100.000 euros» derivadas de los compromisos adquiridos de antemano y de otros gastos. Asimismo, insistieron en que la sanción, del ámbito hostelero y que les llegó «sin previo aviso», afectó a sus actividades culturales y formativas, puesto que no existe una normativa que englobe las «peculiaridades» del Kafe Antzokia.
Pero este negro balance sobre las consecuencias del cierre no es lo que más preocupa a los gestores del establecimiento. «Lo peor es el absoluto condicionamiento que conlleva tener que funcionar con un aforo de sólo 420 personas», indicaron los portavoces. También insistieron en que el Kafe Antzokia es el «motor económico» de otras muchas iniciativas culturales «deficitarias desde el punto de vista comercial». Y si el buque insignia zozobra puede comprometer la supervivencia de otras iniciativas, como el Kafe Antzokia de Ondarroa, la radio en euskera Bilbo Hiria, las actividades infantiles, así como cursos y talleres... «todos ellos con un futuro más que incierto en las circunstancias actuales». Por su parte, miembros de la plantilla del local -medio centenar, entre empleos directos e indirectos- también se mostraron «preocupados» por las posible repercusiones de esta situación en sus puestos de trabajo.
Puerta trasera
Responsables del Antzokia, además, avanzaron que hace ya tres semanas solicitaron licencia de obras para habilitar una puerta trasera y mejorar así las vías de evacuación del recinto. Según explicaron, esta actuación supondría, según informes técnicos encargados a expertos «que cuentan con el plácet de los responsables del área de Protección Civil del Ayuntamiento», que el local contaría con garantías de seguridad para acoger a 870 personas, más del doble el aforo actual que fija la ley.
Por su parte, fuentes municipales subrayaron que aunque el establecimiento hiciese estas obras seguiría en un callejón sin salida. «Realicen las mejoras que realicen y por muchas medidas de seguridad que tengan, la normativa municipal sobre zonas saturadas de negocios hosteleros impediría ampliar su capacidad», recordaron.