La penosa situación creada en torno a Eluana Englaro será aún más absurda a partir de hoy al transformarse en una carrera. De un lado, los políticos, y del otro, el cuerpo que se apaga de esta mujer de 38 años, en estado vegetativo irreversible desde hace 17, a la que los médicos de un centro de Udine han suspendido la alimentación el viernes para dejarla morir. Con el aval de una sentencia del Tribunal Supremo de hace año y medio para este tipo de situaciones, y una específica para este caso de hace tres meses. El espectáculo público de esta tragedia privada consistirá en ver si el Gobierno consigue aprobar a todo correr una ley que, en contra de la voluntad de la familia y de la decisión del alto tribunal, prohíba 'desconectar' a Eluana antes de que fallezca. Una ley que llevaba tres años olvidada en el Parlamento. El primer ministro, Silvio Berlusconi, ha optado por esta vía tras negarse el presidente de la República, Giorgio Napolitano, a firmar un decreto de urgencia.
La teatralidad será máxima y hay que prepararse a un nuevo sainete nacional donde no hay límites para la sorpresa. La prensa ofrece hoy útiles gráficos que colocan, en paralelo, los tiempos de la tramitación de la ley y los de la agonía de Eluana, sin que se sepa cómo será la evolución de cada cual. El proceso médico, por razones obvias. El político, por mera imprevisibilidad del Parlamento italiano, donde puede ocurrir cualquier cosa. Por ejemplo que, pese a los esfuerzos de la derecha, sus parlamentarios no cumplan la disciplina de voto, pues se trata de un asunto de conciencia. Aún así, Berlusconi podrá contar con los democristianos de UDC y sectores católicos de la oposición. El 'Cavaliere' volvió a insistir ayer en que sobre Eluana pesa «una condena a muerte».
Hoy se reúne el Senado a las siete de la tarde, la primera hora posible y debido a que antes deben ventilarse operaciones previas, como la reunión de los jefes de grupo y de la comisión de Sanidad. Una vez aprobada, aunque sea de noche, la ley pasaría mañana a la Cámara de Diputados. Puede que se vote mañana mismo, pero también podría demorarse al miércoles. La firma de Berlusconi y de Napolitano, que en principio no se ha opuesto a esta modalidad normativa, llevarían luego a la publicación oficial de la ley y su entrada en vigor el jueves o el viernes. Si no hay imprevistos.
Para entonces, se desconoce cuál será el estado de Eluana, porque cumplirá una semana sin la sonda de alimento y agua. Desde ese momento el paro cardiaco es una posibilidad y la muerte puede tardar entre 15 días o un mes. Algunos expertos aseguran que el proceso será ya irreversible desde mañana, pero otros apuntan que aún habrá tiempo para frenar el deceso.
Crisis política
El Ministerio de Sanidad reiteró ayer sus acusaciones de que el centro que aloja a Eluana en Udine tiene «anomalías administrativas», extremo desmentido por los abogados de la familia. Sanidad alega que se trata de una residencia de ancianos, y no una clínica, y que el certificado de uso de la habitación de la paciente estaría destinada a otros fines. Los Carabinieri se presentaron el sábado en el complejo para verificarlo. Ahora la cuestión está bajo estudio de la Fiscalía de Udine, una de las potenciales fuentes de sorpresas en las próximas horas, pues también trabaja de oficio en la recogida de información tras recibir numerosas denuncias de ciudadanos. Ya ha recabado una decena de interrogatorios a parientes y amigos de Eluana, para confirmar de nuevo la voluntad de la joven de no querer vivir en las condiciones actuales.
Entretanto, sigue en ebullición la grave crisis política que ha creado el caso, por el insólito choque institucional de poderes y la carga de Berlusconi contra la propia Constitución, que le impide tener un poder absoluto. Para muchos la cosa se ha salido de madre. Incluso el veterano Giulio Andreotti, democristiano y católico militante, ha dado la razón a Napolitano y cree que el caso es un dilema personal de la familia.
El magnate se vio envuelto ayer en otro pequeño lío al anunciar el padre de Eluana, Beppe Englaro, que le envió una carta para explicarle su caso hace cinco años y no hizo nada. Portavoces de Berlusconi lo negaron, pero Englaro sacó entonces los resguardos de las cartas certificadas y las respuestas que, en cambio, sí le enviaron el entonces presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, y el presidente del Senado.
Entretanto la movilización ideológica, religiosa y social es enorme. El Vaticano, que se ha activado ampliamente, dio ayer una de cal y otra de arena. Por un lado, el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, telefoneó al presidente de la República para asegurarle que la Santa Sede no desea interferir en asuntos italianos. Pero por otro, una nota oficial expresaba «un vivo aprecio» por la iniciativa del Gobierno y el Papa volvió a referirse de nuevo en el Angelus, de forma indirecta, al caso de Eluana. Pidió por los enfermos, «especialmente por aquellos que no pueden valerse por sí mismos y dependen del cuidado de los demás». Del otro bando, intelectuales como Umberto Eco y Andrea Camilleri han convocado una manifestación «contra la dictadura oscurantista» el próximo sábado.