Está convencido de que un alto porcentaje de las empresas vascas van a tener que afrontar procesos de regulación de empleo para adaptarse a un brusco descenso de la demanda y a una crisis de la que, advierte, «no hay precedentes». Álvaro Videgain, presidente del Círculo de Empresarios Vascos, reprocha al Gobierno autónomo que haya aplicado una subida de los salarios de los funcionarios del 3,5% en un momento como éste.
-¿Desde cuándo tienen ustedes la sensación de que la crisis ha llegado al País Vasco?
-Había algunos síntomas desde hace tiempo, pero fue en noviembre cuando la mayor parte de las empresas sufrieron un recorte muy importante en su cartera de pedidos. Ha tardado en llegar y es verdad que no es igual la situación de todos los sectores, pero ya se puede considerar que el efecto es generalizado.
-Se han adoptado muchas medidas, pero nada parece dar resultado hasta ahora.
-Ésta es una crisis global y sin precedentes. Por eso, nadie sabe exactamente lo que hay que hacer. Tenemos parches, pero no resolvemos los problemas fundamentales ni recuperamos la confianza que, como es lógico, es la base sobre la que debe sustentarse la recuperación.
Las ayudas públicas
-Dada la gravedad de la situación, ¿estaría justificado volver a algún sistema de ayudas, de subvenciones a las empresas?
-Lo que hay que hacer es desempolvar los manuales de economía de guerra porque van a ser necesarios para atravesar este periodo. Todas las ayudas que pueda instrumentar la Administración son buenas, pero no creo que la subvención al sostenimiento de empresas sea aconsejable. Las ayudas deben ir a la innovación, a la creatividad, porque ésa será la clave para el futuro.
-¿La actual legislación va a permitir a las empresas una adaptación como la que reclaman?
-Tiene enormes rigideces. Por ejemplo, a la hora de permitir la movilidad de los trabajadores. Pero creo que la gravedad de la situación ya es algo admitido por todos, incluidos los sindicatos, y eso nos debe obligar a alcanzar acuerdos. Los sindicatos deben colaborar porque todos nos jugamos el futuro. El objetivo debe ser salvar el mayor número de puestos de trabajo posible, pero exige ser realistas. Casos como el de Cegasa, por ejemplo, deben hacernos reflexionar a todos. El Gobierno vasco, además, debería ser consciente de que con su decisión de subir un 3,5% el salario a los funcionarios, tal y como están las cosas, nos coloca a todos en dificultades.
-¿Los problemas de financiación pueden provocar el colapso de las empresas?
-Es difícil generalizar porque unas empresas son diferentes a otras, y es lógico pensar que estos problemas van a ser más importantes en las de tamaño pequeño y mediano. En términos generales, sin embargo, hay que decir que las grandes empresas vascas tienen un balance sólido, han hecho bien sus deberes durante los años de bonanza y están en buenas condiciones para limitar el impacto de las dificultades financieras. Otra cosa son las pequeñas, mucho más expuestas al estrechamiento del crédito.