Barakaldo afronta su primer fin de semana tras el anuncio de la contundente implicación municipal para erradicar las reyertas de la zona de marcha. El despliegue especial de la Policía local para mantener el control en Juan de Garay cerró anoche su primera jornada de trabajo. El gran reto, sin embargo, llega hoy con la presencia de miles de jóvenes, muchos de ellos adolescentes aún, en la calle. La concejal de Seguridad Ciudadana, Olga Santamaría, aguarda paciente y confía en que el dispositivo de prevención «dé resultado».
-¿Todo preparado ya para la espectacular intervención en la zona?
-No es la primera vez que llevamos a cabo una actuación similar y, más que efectista, buscamos que sea efectiva.
-El año pasado, por estas mismas fechas, salieron a la calle 29 agentes. Esta vez son sólo 22. ¿Resultarán suficientes?
-Habrá un policía uniformado cada 16 metros y tendremos también a varios de paisano. Contamos, además, con la colaboración de la Ertzaintza.
-¿Cuánto duró el último gran dispositivo?
-Cinco meses. Hasta el pasado mes de mayo.
-¿Por qué se desactivó?
-La situación había mejorado. Las reyertas disminuyeron, al igual que el número de altercados, y en cierto modo nos relajamos. La simple presencia policial retrajo a los alborotadores y se consiguieron muy buenos resultados. Es lo que ahora queremos repetir.
Implicar a los hosteleros
-¿Va a ser este despliegue más permanente?
-Con esa vocación nace y por eso hemos querido implicar a los hosteleros. De todos modos, el tiempo determinará las necesidades en cada momento.
-Agentes a pie de calle, posible instalación de cámaras de vigilancia, colocación de detectores de metal a la entrada de los bares, cacheos preventivos... Suena muy fuerte.
-Es el efecto que se persigue. Al final, se trata de disuadir a los malhechores de que monten bronca. Son medidas repentinas y tienen que ser contundentes.
-¿Trabajan en actuaciones a más largo plazo?
-Desde hace tiempo. Esto es un problema de hábitos y valores que sólo se corrige desde la base y estamos trabajando con los jóvenes en un programa de ocio educativo como alternativa a la simple ingesta de alcohol los fines de semana.
-Hay quien tacha la intervención municipal de electoral, por la proximidad de los comicios autonómicos de marzo.
-No queremos que hechos como el apuñalamiento del domingo parezcan normales y hemos tenido que actuar. Desde luego, no hemos elegido nosotros la fecha y me parece irresponsable politizar un problema de este calado, en el que tenemos que estar todos juntos. Además, siempre hemos mantenido un dispositivo especial de vigilancia en la zona de marcha, que es el que ahora hemos reforzado. Se han controlado los horarios de cierre, la salida de los bares...
-¿Cuántos jóvenes se reúnen cada fin de semana en Barakaldo?
-Los sábados, unos 2.500 sólo en Juan de Garay.
-¿Es un número desorbitado para una calle de apenas 350 metros?
-Es una cifra importante, pero no mucho mayor de la que soportan otros municipios. El problema es que, entre toda la gente que se da cita, siempre se cuela alguno con ganas de montar jaleo.
Ciudad segura
-¿Tan inseguro es Juan de Garay para salir de marcha?
-Si lo fuera, no vendrían tantos jóvenes de fuera. Por zona peligrosa se puede entender aquélla que no es muy transitada, carece de vigilancia y tiene ausencia de luz. Ninguna de las tres premisas se cumplen en este caso. Aquí, el único problema es la gran concentración de personas que se da.
-¿Es también una calle conflictiva por el día?
-Como arteria céntrica que es, tiene una gran actividad comercial. Con eso queda todo dicho.
-Muchos vecinos dicen que la situación actual sólo responde a años de abandono.
-Nada más lejos de la realidad. En lo urbanístico, hemos renovado Juan de Garay con aceras más anchas y moderno mobiliario. No hay que olvidar que enlaza el centro con la parte baja y hemos querido reforzar su carácter peatonal.
-Me parece que las críticas van más encaminadas a la seguridad.
-También la hemos reforzado. La Policía ha visitado a varios comerciantes de la zona para conocer sus preocupaciones y ha intensificado su vigilancia en el tramo alto de la calle.
-Descarta, por tanto, que se pueda convertir en algo parecido a Las Cortes.
-Dista mucho de ser algo así.
-¿Y no se sentirán discriminadas, por el despliegue de los fines de semana, otras zonas del municipio que puedan resultar problemáticas?
-Por fortuna, en Barakaldo no tenemos guetos ni barrios conflictivos. Se le ha dado excesiva relevancia a un hecho grave, pero aislado, que ha ocurrido en la zona de marcha. Todos los indicadores confirman que vivimos en una ciudad segura.