«Siempre se han seguido los cauces legales y siempre se han atendido las directrices de Osakidetza: cuando ha habido una recomendación de avisar a la población para que bebieran agua embotellada, así lo hemos hecho». El portavoz del Ayuntamiento de Carranza, Natxo Muro, defendió ayer la labor del Consistorio en la gestión del agua del valle encartado, a pesar de que el suministro sigue sin ser apto para el consumo desde septiembre y aun cuando hay un proceso judicial en marcha en el que están imputados el alcalde, todos los ediles del equipo de gobierno local y el consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, por un delito ecológico y contra la salud.
El edil del PNV también se refirió al informe de Osakidetza que está en manos del juez y cuyo contenido fue desvelado ayer por este diario. El escrito admitía que los 2.800 vecinos del valle estuvieron expuestos a «un riesgo potencial» varias veces entre 2004 y 2008 por la deficiente potabilización de los recursos hídricos, lo que provocó siete alertas sanitarias en cinco años. Muro relativizó este peligro, ya que, a su juicio la mayoría de los análisis que han arrojado resultados en contra del agua lo han hecho por la presencia de aluminio. «Es un elemento que está en otros alimentos y que no está demostrado que sea perjudicial para la salud», aseguró el portavoz municipal, quien insiste en que cuando el agua ha contenido sustancias claramente perjudiciales -como purines-, «la red cuenta con un mecanismo que provoca su cie El concejal evitó responder a las críticas vertidas por Osakidetza, que denunció la falta de personal municipal para ejercer las labores de control y vigilancia de la red de abastecimiento. Sin embargo, sí se refirió a los problemas en la residencia de ancianos, donde se tardó una semana en poner soluciones a un suministro que contenía coliformes. Muro atribuyó esta contaminación fechal a «un fallo en las instalaciones del propio centro».
«Salud preservada»
Sanidad, por su parte, aseguró ayer, a través de un comunicado, que «ha ejercido escrupulosamente su competencia, avisando siempre al Ayuntamiento de los problemas detectados y recomendándole medidas concretas de actuación». La consejería dirigida por Inclá n insiste en que «la salud de la población de Karrantza siempre ha estado preservada, como lo demuestra la ausencia de brotes de origen hídrico». No obstante, vuelve a insistir, al igual que en la información aportada al magistrado, en que «cuando se han presentado deficiencias con un riesgo potencial, éstas se han puesto en conocimiento del Ayuntamiento como institución responsable».