El Departamento de Interior se propone abrigar más a los patrulleros de la Ertzaintza que realizan trabajos a la intemperie y en condiciones meteorológicas adversas, después de que el sindicato Erne denunciara que los agentes pasan frío en invierno porque su uniforme es «tercermundista».
En un completo informe elaborado por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la consejería que dirige Javier Balza y fechado el pasado miércoles día 4 de febrero, se plantea «dotar de una prenda de abrigo ignífuga que proteja el cuello y la cabeza» a los ertzainas, y «aumentar el gramaje de las prendas interiores ignífugas para lograr una mayor protección contra el fuego y el frío», según detalla el documento al que ha tenido acceso este periódico.
Los agentes destinados en Seguridad Ciudadana y Tráfico disponen como prendas protectoras contra el frío de un anorak de goretex con un forro polar desmontable, que se colocan encima del buzo ignífugo, además de ropa interior del mismo material y de guantes de cuero.
El uniforme básico se completa con la txapela y un verduguillo, que sólo se utiliza bajo el casco antidisturbios en manifestaciones o para proteger la identidad de los agentes, pero no en controles de alcoholemia o en 'plantones', como se conoce en el argot del cuerpo a las patrullas estáticas. La cabeza y el cuello -por donde según diversos estudios de organismos oficiales de seguridad e higiene, se pierde más del 50% del calor corporal-, quedan al aire.
Desde que el pasado mes de septiembre ETA voló la comisaría de la Policía autonómica en Ondarroa, se redobló el control de las sedes con presencia policial permanente en la entrada y en los alrededores, lo que obliga a los uniformados a permanecer apostados durante largo tiempo.
Este crudo invierno ha dejado en el País Vasco temperaturas gélidas, que en Vitoria por ejemplo han caído hasta los ocho grados bajo cero en enero y los -7,2 en diciembre. Los ertzainas literalmente se congelaban. Además, existían órdenes en algunas jefaturas que prohibían a los agentes romper la uniformidad con gorros o bufandas propias, bajo la amenaza de expedientes disciplinarios.
Por debajo de 5 grados
A raíz de la denuncia de Erne, se reunió el comité de Seguridad y Salud Laboral el pasado 15 de enero para tratar la posibilidad de renovar el vestuario de los ertzainas. Uno de los principales escollos pasaba por la seguridad. Las prendas térmicas que proponía el sindicato resultan altamente inflamables y por tanto inapropiadas para una Policía marcada por la amenaza terrorista, por lo que se optará por tejidos ignífugos. El estudio considera que el actual uniforme es «adecuado tanto para el invierno como para el verano»
La central también reclamaba que se disminuyera el tiempo de relevo en los 'plantones', que en la actualidad se establece en una hora y media. El informe del Servicio de Prevención recomienda elaborar una «instrucción», donde se establezca «el tiempo máximo de exposición». Se considera «trabajo expuesto al frío» el que se realiza por debajo de los 5 grados, por lo que aconsejan que a partir de esa temperatura se reduzca la vigilancia «en quince minutos por cada cinco grados» de bajada del termómetro.
Erne, considera «insuficiente» la respuesta del Departamento, ya que no ha creado una mesa de vestuario y materiales con los sindicatos como reclamaban. Critica a la consejería por estar sumida en una «parálisis» y anima a los ertzainas a acudir a la concentración convocada el próximo martes 10 frente a Lehendakaritza, en Vitoria.