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El arquitecto sigue su trayectoria en el diseño con unos botines hechos para una casa que sólo trabaja a medida
07.02.09 -

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Que tiemble Manolo Blahnik, porque Frank Gehry se ha pasado al diseño de zapatos. El arquitecto que firmó el Gughenheim Bilbao acudió a la llamada de J.M. Weston, un fabricante francés que sólo trabaja a medida, y que acaba de incluir en su catálogo un modelos de botín blanco y negro, o sólo en este último color, con botones a un lado y aspecto entre romántico del siglo XIX y rabiosamente moderno, todo ello con el inconfundible sello del arquitecto. El precio: 1.400 euros.
Es el efecto de la 'etiqueta Gehry' y el creador canadiense, que ha reclutado a su hijo Alejandro para la tarea, conoce su poder. «Los arquitectos son ahora como marcas, y a los comerciantes les viene bien asociarse con ellas, como lo hacen con las estrellas de cine. Los puristas aborrecerán que yo ahora diseñe zapatos, aunque no sé por qué. Estamos volviendo al modelo del Renacimiento, ya que los artistas trabajan ahora en varias disciplinas», declaró recientemente al 'Financial Times'.
Gehry no está solo en empeño. Otros arquitectos de marca, como Rem Koolhaas y Zaha Hadid, también han probado a diseñar zapatos, la iraquí con una colección limitada hecha para Lacoste. «El calzado surge de la forma y la estructura, igual que los edificios», dice el norteamericano, una fórmula que se podría aplicar a todas las creaciones del ser humano, pero en la que él, al parecer, cayó en la cuenta durante una cena mientras miraba hacia el suelo, hacia los pies de la diseñadora Miuccia Prada, vestidos con unos zapatos «muy arquitectónicos», recuerda.
El presidente de J. M. Weston , Alain Viot, confiesa que pensaron en Gehry para recordar a sus selectos clientes que en el calzado hecho a medida, que arrastra una imagen muy conservadora, también valen las mayores audacias creativas.
Antes que Viot, la casa Tiffany's ya pensó en aprovechar la imaginación de Gehry, aunque fue el arquitecto quien antes se aproximó a la exquisita joyería para proponerles un broche de oro y brillantes con la forma del auditorio Walt Disney. La joya estaba concebida para apoyar a este proyecto, que atravesaba por un periodo de anemia financiera, y hubiera costado un millón de dólares la pieza.
Tiffany's rechazó la propuesta pero le gustó la idea de colaborar con él. En 2006 se concretó la asociación y presentaron distintas colecciones con las formas que constituyen la inconfundible marca Gehry, y con precios que empiezan muy abajo, desde los 40 euros para un sencillo colgante, hasta aproximadamente los mil para las piezas más caras.
Material poco corriente
Los edificios tardan mucho en construirse y, según dice el arquitecto, él necesita gratificaciones más inmediatas, como el diseño de joyería. Tiffany's puso a sus órdenes a nueve joyeros de la casa, que le ofrecieron materiales poco corrientes, como oro negro, piedras blancas, madera de Pernambuco y los más 'comunes' diamantes. Fiel a su estilo, Gehry empezó a dibujar peces, superficies curvilíneas y superpuestas similares a las del Guggenheim, además de orquídeas -su flor preferida- para pendientes y colgantes.
La moda le ha servido a Gehry de ventana para asomarse a la realidad y conocer el gusto de la gente. Y el diseño de objetos ha supuesto para él algo más que eso, ya que está en el origen de su arquitectura, al menos en la segunda época de su carrera, la que empieza en la década de los ochenta, la más conocida.
A finales de los años setenta, el arquitecto empezó a experimentar con las formas de pez que luego le han caracterizado. Estaba cansado del tipo de arquitectura entonces reinante que, bajo la etiqueta de posmoderna y la inspiración de Philip Johnson, tomaba y mezclaba elementos de los más variados estilos históricos. Para Gehry, el posmodernismo, con su eterna vuelta al pasado, revelaba que los arquitectos habían perdido su olfato para el presente. Como reacción, empezó a dibujar peces y aplicó por primera vez esos dibujos al diseño de una lámpara; y luego, al ver que funcionaba, a la arquitectura.
Los muebles de Gehry pertenecen a la historia y a la vida diaria del Guggenheim y del hotel Marqués del Riscal en Elciego. Los sillones y 'chaises longues' hechas con cartón prensado, o con material sintético, o las sillas con lamas curvilíneas, son parte de su obra, casi tanto como sus vistosos edificios.
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