
Iñigo Urkullu ha reafirmado su postura sobre las banderas./ Efe
El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, ha dicho hoy que no se siente orgulloso de que la bandera española ondee desde ayer en el exterior del Parlamento vasco, porque se siente "sólo vasco" y ha pedido que la enseña nacional no se utilice como símbolo para herir sentimientos. En un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, Urkullu ha respondido así al ser preguntado por la decisión del Parlamento vasco de colocar ayer la bandera española en la entrada principal de la sede del Parlamento.
Tras señalar que "no" está orgulloso de esta decisión, Urkullu -al ser preguntado por si sería feliz si se retirara la bandera- ha respondido: "por supuesto". "Yo me siento sólo vasco, me siento sólo vasco, respeto a quien se sienta otra cosa, a quien en Euskadi se sienta español", ha precisado Urkullu quien, ha afirmado que en el País Vasco "hay un sentimiento mayoritario que es la suma de los que se sienten sólo vascos o vascos más que españoles".
El presidente del PNV ha dicho que en su partido están "hartos de cumplir con la legalidad, la misma legalidad que otros no cumplen en relación Estatuto o la Constitución". En este sentido, Urkullu se ha referido a lo que ha denominado el "día de la guerra de las banderas" en la Semana Grande de las Fiestas de Bilbao, cuando se produjeron "conflictos muy importantes en la convivencia, aprovechando una orden de izada de la bandera en el día grande de las Fiestas".
"Imponer un emblema por encima de los sentimientos y en base a la legalidad" ha puntualizado Urkullu, no va a lograr "en absoluto" una mayor aceptación de los emblemas nacionales, sino que "hiere la sensibilidad", y se ha preguntado si no es mejor "dejar las cosas como están" si se cumple la legalidad. "Yo no me siento orgulloso y confiaría y esperaría a que hubiese una racionalidad para que, en base a los sentimientos, no procuráramos situaciones absurdas", ha explicado Urkullu.
"Cerrar en falso"
Por otra parte, Iñigo Urkullu, ha rechazado que un eventual Gobierno Vasco liderado por los socialistas pueda servir para dar pasos decisivos en la solución del "conflicto vasco" y ha sostenido que el PSE intentaría "cerrar en falso" el problema político de fondo mediante unas transferencias de "medio pelo". Urkullu ha asegurado además que Patxi López intentará pactar con PP y UPD para ser lehendakari a pesar de sus llamamientos al acuerdo entre diferentes, y ha advertido que sólo unos buenos resultados de su partido impedirán la conformación de una coalición entre "los socialistas, la derecha y casi la ultraderecha".
Las primeras palabras del presidente jeltzale han sido para hablar del supuesto comentario que, según publicaron algunos medios, realizó el Rey Juan Carlos a favor de la victoria electoral del PSE. Urkullu ha dicho que la sociedad vasca valorará esta "anécdota no desmentida" que, a su juicio, demuestra que el tema vasco es un asunto de Estado. A continuación ha repasado el escenario electoral y ha afirmado que los vascos van a elegir entre el modelo que representa el PNV e Ibarretxe que "nos ha llevado a ser hoy una de las sociedades más avanzada del mundo" y el modelo que abandera Patxi López "con el apoyo del PP y Rosa Díez. Estas son las opciones... no hay otras".
Tras criticar duramente la gestión de Zapatero ante la crisis económica y contraponerla con la adecuada reacción del Gobierno vasco, ha manifestado su convicción de que los "cálculos" del PSE para conseguir el Gobierno Vasco a través del "subterfugio" de la Ley de Partidos "no van a funcionar". Urkullu ha dejado caer la posibilidad de que existan intereses ocultos para desalojar al PNV del poder a través de una pinza integrada por "el interés de ETA en la clandestinización de una parte de la sociedad para alimentar el cuanto peor mejor y el interés de la coalición antinatural PSE-PP". De todas formas, y con independencia de que los resultados electorales y qué partido lidere el próximo Gobierno vasco, ha indicado que "el problema vasco estará esperándonos el día 2 de marzo con toda su complejidad. Es una ingenuidad pensar que los problemas políticos de fondo se arreglan con unos comicios que confirmen a unos o den entrada a otros".