Han tenido que pasar dos años de conversaciones para que Industria de Turbo Propulsores S.A. (ITP) y Rolls Royce llegasen a un acuerdo. Al fin, la pasada semana ambas empresas firmaron un contrato según el cual la compañía aeronáutica vasca diseñará y producirá parte de los motores que harán volar el Airbus A350. Se trata del nuevo avión estrella del gigante de la aviación europea, con doble pasillo y 375 plazas, que comenzará a surcar los cielos en 2013.
ITP se encargará de diseñar y producir la turbina de baja presión (TBP) para los motores Trent XWB que salen de las factorías de Rolls Royce. Por este trabajo, la empresa vasca facturará 4.900 millones en los próximos cuarenta años. La cifra es muy importante si se tiene en cuenta que sus ingresos anuales en 2007 fueron de 446 millones.
El director general de ITP, Ignacio Mataix, mostró ayer su «satisfacción por el acuerdo» porque «consolida» a la empresa con sede en Zamudio como «suministrador clave de turbinas de baja presión para grandes motores civiles de Rolls Royce». Una empresa, la británica, que por otra parte participa a ITP en el 46,875%. El restante 53,125% es de Sener Aeronáutica.
Pese a todo, se mantiene el expediente de regulación de empleo (ERE) que la compañía vizcaína tiene planteado y en periodo de consultas hasta el 28 de febrero porque «el contrato no afectará a corto plazo a las expectativas de carga de trabajo», agregó Mataix. La regulación implica a cien de los 840 trabajadores de la planta de Zamudio.
Colaboración de «todos»
Como todo en el sector aeronáutico, las perspectivas son a largo plazo. De momento, los ingenieros están trabajando en el diseño de la turbina, que incorpora mejoras para reducir el consumo de carburante y la huella sónica del motor. El año que viene arrancará la fabricación del motor de pruebas, que será testado durante, aproximadamente, dos años. Y será en 2012 cuando se fabricará el producto definitivo, ése que se incorporará a los nuevos Airbus que comenzarán a prestar servicio comercial en 2013. Para el director de ITP, el éxito de este modelo «no tiene precedentes en la industria aeronáutica» porque «en este momento los contratos ya firmados suponen un total de mil motores y más de treinta aerolíneas comprometidas».
Para hacer frente a este encargo, la empresa vasca tendrá que realizar una inversión de 250 millones de euros en los próximos cuatro años. Por el momento, el ejecutivo evitó adelantar cómo financiarán la operación, aunque reivindicó la «fortaleza financiera» de la empresa para «hacer frente a este proyecto con recursos internos y externos».
Durante la presentación del contrato, Mataix pidió la colaboración de «todos», también de las administraciones. No hay que olvidar que ITP cuenta con 17 centros productivos en cinco países diferentes y, de momento, no se sabe dónde se fabricarán las turbinas ni qué elementos se subcontratarán. Hasta que todo esto se defina, se desconoce cómo repercutirá el prometedor contrato en la planta de Zamudio.