El Cuerpo Nacional de Policía ha abierto una investigación sobre un coche robado por ETA en Portugal el verano pasado y localizado ayer en el depósito de la guardia urbana de Salamanca con un artefacto explosivo en su interior. El vehículo fue abandonado en agosto con un artilugio preparado para estallar y destruir el coche, pero no llegó a funcionar. El automóvil permaneció aparcado en el mismo lugar durante meses, hasta que los agentes decidieron llevárselo con la grúa.
El explosivo salió a relucir cuando un representante de la empresa propietaria -una agencia de alquiler portuguesa- acudió ayer al depósito para recuperar el coche, informaron fuentes de la investigación. El turismo, un 'Fiat 1', había sido alquilado en el sur de Portugal por un ciudadano al que dos etarras se lo robaron poco después. Los terroristas se desplazaron en él hasta Salamanca, donde decidieron abandonarlo por causas que se desconocen. Antes de huir, colocaron bajo los asientos delanteros varias botellas llenas de líquido inflamable unidas a un artilugio detonador, programado con un temporizador que no llegó a funcionar. La bomba llevaba impreso el anagrama de ETA y, según la Policía, es del tipo de artefactos que la banda usa para incendiar los automóviles y borrar cualquier huella.
El coche permaneció en el lugar durante meses, hasta que en enero la Policía Municipal, al observar signos evidentes de abandono, procedió a retirarlo con la grúa al depósito. A través de las placas se pudo saber que pertenecía a una empresa de alquiler, cuyos responsables fueron alertados para que acudieran a retirarlo. Cuando el empleado de la compañía inspeccionaba el habitáculo, descubrió el artefacto.
La guardia urbana dio aviso al Cuerpo Nacional de Policía, cuyos expertos retiraron el explosivo e iniciaron una investigación para tratar de encontrar huellas o evidencias que permitan identificar a los etarras que lo utilizaron. Las fuerzas de seguridad desconocen el motivo por el que los terroristas viajaron hasta Salamanca y la razón por la que abandonaron el turismo, dejándolo aparcado en las cercanías del Cuartel de Ingenieros.
Un bidón en el monte
Por otra parte, la Ertzaintza detonó ayer los ocho kilos de dinamita almacenados por ETA en un zulo, que fue hallado la noche del martes en la localidad guipuzcoana de Ordizia. El depósito estaba abandonado desde hacía décadas y, aparte del explosivo, de origen francés, caducado y en muy mal estado, fueron descubiertos detonadores antiguos y manuales de la banda terrorista. El bidón contenía asimismo una pistola, una granada, dos centenares de cartuchos para arma corta, así como pasamontañas y pelucas, según fuentes cercanas a la investigación.
El escondite fue localizado hacia las seis de la tarde del martes por un paseante en una zona boscosa de Ordizia. Al parecer, las intensas lluvias caídas estos días pudieron dejar al descubierto el barril, hasta entonces enterrado, y provocar, asimismo, el deterioro del material explosivo que escondía en su interior.
El paseante dio aviso a la comisaría de Beasain, cuyos efectivos comprobaron que se trataba de un zulo de ETA. Dado que se había hecho de noche los agentes prefirieron no manipular el material como medida de seguridad y mantuvieron bajo vigilancia la zona hasta que ayer por la mañana acudieron los especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UEDE) de la Ertzaintza.
Los artificieros comprobaron que el explosivo se encontraba en mal estado y que cualquier operación que se efectuara con él entrañaba riesgos, por lo que procedieron a su destrucción en el mismo lugar donde fue localizado el zulo.