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La caja vizcaína ha descontado ya a sus trabajadores en la nómina de enero lo que habían cobrado de más el pasado año

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La baja inflación del recién concluido 2008, que se cerró con un alza de precios del 1,4%, la más baja desde 1998, ha jugado una mala pasada a miles de trabajadores de la comunidad autónoma vasca: han visto reducidos sus salarios de enero en 0,6 puntos, la diferencia entre el crecimiento del IPC previsto -el 2%- y el real. Entre los afectados se encuentran los asalariados del convenio nacional de industrias químicas, incluido el grupo Repsol, y los cerca de 3.000 de la BBK.
En el caso de la caja vizcaína, en la nómina del último mes no sólo se han restado 0,6 puntos de la subida prevista para 2009, sino que también se ha descontado el 0,6% de toda la retribución del pasado ejercicio, ya que así estaba previsto en el articulado del convenio colectivo. Así, cada empleado ha tenido que devolver a la empresa varios cientos de euros, en función de su retribución.
Más precavidos fueron los negociadores del convenio nacional de industrias químicas, que se aplica en las empresas vascas del sector que no tienen pacto laboral propio. Este acuerdo recoge una cláusula para sus tres años de vigencia -de 2007 a 2009- según la cual en el caso de que el IPC real estuviera al final del año por debajo del previsto, como ha sucedido ahora, «no procederá la devolución de salarios» pero sí afectará al cálculo del incremento salarial correspondiente al año siguiente.
Se trata de un escenario completamente nuevo en las relaciones laborales. De hecho, que la inflación se quede por debajo de la previsión oficial -desde su creación, el Banco Central Europeo la fija cada año en el 2%- sólo contaba con un antecedente en el último cuarto de siglo: el 1,4% de 1998.
Deflación
Todo apunta a que en el presente ejercicio los precios acentuarán su tendencia a la congelación, un extremo que puede complicar la negociación colectiva. Esta dificultad afectará menos en Euskadi que en el resto de España, dada la tradición vasca de negociar sobre la variación de los precios del año anterior. No obstante, cerca de un 40% de los convenios se rige por la fórmula generalizada a nivel nacional, que parte de la previsión de inflación, de nuevo el 2% para 2009, y recoge cláusulas de revisión salarial.
Dadas las circunstancias, y cuando no se puede descartar incluso una deflación al final del año -la evolución interanual de los precios ya ha pasado del 5,3% de julio al previsible 0,8% de enero y el pronóstico es que prosiga el decrecimiento-, la posición de empresas y patronales en la negociación colectiva que comenzará en breve tendrá en cuenta esta eventualidad totalmente imprevista.
La redacción del articulado de los convenios en vigor para este año y para los próximos no contempla una deflación y no se ha protegido a los salarios contra ella, por lo que, de producirse, en muchos casos los trabajadores verán rebajado su salario el próximo ejercicio.
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