La revista oficial del Lietuvos Rytas hace un repaso a sus once años de historia. Sirven los datos para calibrar dónde y ante quién se dejó la imbatibilidad el iurbentia. Frente a un oponente que arrancaba esta campaña con 560 victorias por 166 derrotas. Su balance en competiciones europeas se salda con 189 presencias -el iurbentia lleva ocho- en las que ha vencido en 122 y perdido en 67. Contando el actual curso, por sus filas han pasado 82 jugadores, 33 de ellos internacionales por once países. Tres participaciones En Euroliga, Uleb Cup y Copa Saporta; una en la Supraliga, la Copa de Campeones y la Korac. Títulos en la Uleb, más un subcampeonato, y en la Copa de Campeones... y todavía hay quien le niega el pan y la sal a los méritos del Bilbao Basket en casa y fuera. Ver para creer.
Olvidan quienes están bajo mínimos de fósforo que el iurbentia ha tenido que apechugar con una situación inesperada. La marcha de Huertas a Italia cuando había dado el sí y la plantilla se había confeccionado a su medida; la baja forma con que llegó Fred Weis que le alejó de lo mucho y bueno que dio al equipo la pasada campaña; y la desaparición de Luke Recker como referente ofensivo al padecer un conflicto emocional consigo mismo por el que la presión bloqueaba su instinto letal. Tres de cinco titulares teóricamente indiscutibles que por circunstancias no han estado cuando debían. Y aún así, las puertas de una buena temporada siguen abiertas.
Las de la ACB y las de la Eurocup. La dureza del partido de Vilnius se tradujo ayer en el regreso de la expedición en una mezcla de rabia por asumir lo cerca que se estuvo de ganar y el orgullo por haber competido donde otros cayeron sin remisión. Porque este Lietuvos Rytas es demoledor al amparo de su público, incansable, calentando motores desde una hora antes del inicio del duelo vía un curioso sistema de transporte con asas que permite hacerse con voluminosos vasos de cerveza de cuatro en cuatro. Y no eran 'cero cero', precisamente. Ante los suyos, los capitalinos aún no han hincado la rodilla. Se sienten seguros en el majestuoso Siemens Arena, con capacidad para 11.000 espectadores, que en la vista del iurbentia superó los 7.000. Allí ganaron al Asvel (95-74), Azovmash (83-64) y Kalise Gran Canaria (74-64). Con el Bilbao Basket sudó sangre para imponerse por una canasta (73-71). Parecen fuera de toda duda las cualidades que acumula el equipo insular y acabó colista de su grupo en la fase previa.
Asumida la derrota y recalibrado el chip para pensar en la visita dominical del Granada (12.30, La Casilla), quedaba aún tiempo en el viaje de regreso para hacer cábalas. las justas porque el grupo del 'Last 16' parece conminado a tener al Artland Dragons como la cenicienta propicia para el trío restante. Lietuvos, iurbentia e incluso el invicto Charleroi lo tienen claro: la llave de la Final a Ocho está en no fallar en casa y ganar en Alemania. Y en ello se van a afanar. Por eso también es importante que la derrota en Lituania fuera por tan escaso margen. El Lietuvos se convierte en otro ente cuando deja sus heladas tierras bálticas. Esta campaña, en Europa, no ha ganado en Francia (93-90), ni Ucrania (76-66), ni en 'La Roca' (94-83).
Así que, escozores al margen, no supone ningún drama haber caído como lo hizo el iurbentia frente a un Rytas que en sus once temporadas seguidas en Europa, sólo en una recibió un balance negativo (8-13). Fue en la 2000-01, en la que cerró el año con 79 partidos jugados.
Tras cinco días fuera de casa entre los viajes a Málaga y Vilnius, el Bilbao Basket aterrizó a media tarde de ayer en Loiu. Lo hizo en la prórroga, al segundo intento dado que el primero quedó abortado por las fuertes turbulencias provocadas por el viento racheado. Hubo quien recordó un retorno similar de Menorca en la época de la LEB, con el aeroplano regresando al aire cuando estaba a punto de tocar el suelo. Ayer le faltaron unos cientos de metros más. No estaba la cosa como para arriesgar.