Socialistas y nacionalistas vascos dejaron ayer patente en el Parlamento su acercamiento en política lingüística. El PSE, con el apoyo del PNV, logró sacar adelante una propuesta en la que pide revisar el consenso alcanzado en 1982 entre la mayoría de las fuerzas de la Cámara «a la luz de las conclusiones alcanzadas» por el Consejo Asesor del Euskera. En su documento marco se aboga por la promoción de la lengua vasca sin imposiciones, flexible y ajustada a la realidad sociolingüística de cada zona, alejada de las polémicas propuestas del Departamento de Educación, en manos de EA.
Fue una iniciativa de última hora del PSE la que obligó al resto de fuerzas políticas a poner las cartas boca arriba ante el plan de normalización presentado recientemente. El PP había llevado a la Diputación Permanente del Parlamento -órgano que sustituye al pleno cuando la Cámara está disuelta- una proposición no de ley que planteaba la retirada de decreto de Educación Infantil, en el que se fija el euskera como lengua principal en esa etapa educativa, al igual que en el resto de la enseñanza. Los socialistas vascos plantearon una enmienda en la que se pedía, en la práctica, que se utilizarán las recomendaciones de la viceconsejería de Política Lingüística, dirigida por el PNV, para elaborar las medidas que se apliquen en el futuro y revisar las actuales si no se ajustan a esa nueva filosofía de acuerdos para impulsar la lengua vasca.
«Hay dos posibilidades, encallarnos en el problema, o utilizar las reflexiones del Consejo Asesor, que apoya nuestras propuestas de flexibilidad, no imposición, extensión progresiva y gradual del euskera, en relación con la realidad sociolingüística de cada zona, con el fin de alcanzar un nuevo consenso lingüístico», argumentó la parlamentaria Isabel Celaá. La representante del PNV, Arantza Aurrekoetxea, valoró que el documento recoja las propuestas de agentes sociales de diferentes ideologías. «Nuestro grupo quiere que el euskera avance y para que avance es imprescindible tener en cuenta la opinión de la sociedad. Lograr un acuerdo lo más amplio posible es la mejor forma de que se refuerce el euskera. Y nuestro grupo quiere mirar al futuro», defendió la parlamentaria nacionalista.
«Debe ser flexible»
Aurrekoetxea coincidió con Celaá en valorar las recomendaciones que hacen los expertos del Consejo Asesor. «Siempre hemos defendido, como aparece en el documento, que la política de euskera debe ser flexible y tener en cuenta la realidad de cada zona», comentó la representante jeltzale, que trató de que el PSE cambiara en su enmienda la expresión «revisar el consenso lingüístico» por la de «actualizar», en un intento de suavizar el varapalo que su apoyo a la propuesta de los socialistas vascos suponía para la política del consejero de EA Tontxu Campos.
La iniciativa de que la Cámara vasca revise el consenso lingüístico alcanzado en 1982 salió adelante con los votos de PNV y PSE. EA se abstuvo. «Todos trabajamos por lograr amplios acuerdos, pero hacen falta compromisos individuales por el euskera», dijo Onintza Lasa, portavoz de Educación de EA, formación que dirige el Departamento de Educación. La consejería, de hecho, no ha podido sacar adelante su proyecto de reforma de modelos lingüísticos por el rechazo del PNV a su propuesta, en gran medida porque no se ajustaba a las bases fijadas por el Consejo Asesor del Euskera.
EB consideró que la Diputación Permanente es un lugar para tratar temas que urgentes, por lo que no quiso tomar una posición. «Este debate se ha traído aquí porque hay elecciones», señaló Antton Karrera . Por ese motivo optó por no participar en la votación de la enmienda del PSE.
Los populares, que se volvieron a quedar solos con su propuesta de retirar el decreto de Infantil, no apoyaron la enmienda de los socialistas. Iñaki Oyarzábal argumentó que su partido ha respaldado numerosas propuestas de consenso, que luego «se traicionan con políticas lingüísticas que no se corresponden con lo aprobado. «Es papel que se lo lleva el viento». El parlamentario popular defendió que hay que defender «los derechos de las personas», como el de la libertad de elección de lengua en la enseñanza». Censuró que el PNV apoya actuar con amplias mayorías y, después, deja al Departamento de Educación «que le haga el trabajo sucio de aprobar decretos en los que se impone el euskera». Y acusó, por último, al PSE de «plegarse» a la política del PNV y del Gobierno vasco.