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Los reproches entre Gobierno y mediadores y un atentado retrasan el final del cautiverio de dos políticos
03.02.09 -

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Lío en las liberaciones de las FARC
Un guerrillero habla con el soldado Domínguez en el momento de la entrega. / AP
El final del cautiverio del ex gobernador Alan Jara debió ser postergado hasta hoy a causa de los incidentes que casi dieron al traste con la entrega exitosa de cuatro uniformados y con la de los dos políticos que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) decidieron unilateralmente devolver la libertad. La tensión se desbordó la noche del domingo, cuando el presiente Álvaro Uribe canceló la participación en la misión de Colombianos por la Paz, asociación integrada por muchos de los intelectuales más críticos con su Gobierno, poco después del estallido de una potente bomba en Cali que dejó dos muertos y cuarenta heridos.
Pero el aliento se recuperó ayer. Tras intensas negociaciones con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el mandatario colombiano accedió «por solidaridad con las familias y los secuestrados» a que Piedad Córdoba siga en la misión. La senadora confirmaba su alegría por continuar «con esta tarea humanitaria». «Saldremos a las 8 de la mañana con la Cruz Roja Internacional, a quien agradecemos todo el esfuerzo», añadió.
Por su parte, Yves Heller, portavoz el CICR, difundió un comunicado en el que reconoció que «algunos hechos generaron tensión» y apeló al respeto para lograr «el regreso a casa lo antes posible» de Jara y el ex congresista Sigifredo López. El CICR pidió a Uribe mantener las garantías de seguridad y a los delegados prudencia y discreción. El Gobierno respondió con un comunicado en el que anunciaba la orden de «suspender vuelos de la Fuerza Aérea, incluso con altura superior a los 20.000 pies, en el espacio de la zona de liberación».
La desconfianza gubernamental se disparó el domingo, cuando el periodista Jorge Botero -uno de los cuatro delegados de Colombianos por la Paz presentes en la entrega- denunció por un teléfono satélite al canal venezolano Telesur que aviones militares sobrevolaron el lugar del encuentro y casi hacen fracasar la misión. Además, dio la palabra a un hombre que se identificó como comandante de las FARC y denunció la muerte de un guerrillero y la desaparición de otro en combates recientes. En Villavicencio, Botero dijo que mostraría las pruebas en un documental, algo que molestó a varios periodistas que le interpelaron si había ido en calidad de periodista o como garante.
Exaltación del terrorismo
El Gobierno tachó su actitud de «exaltación del terrorismo» y violación de los protocolos gubernamentales. Posteriormente, Uribe confirmó los vuelos pero aseguró que respetaron la altura mínima y negó la realización de operaciones militares. El presidente dijo que no podía «permitir que el terrorismo siga haciendo fiesta con el dolor de los secuestrados y sus familias».
Botero volvía ayer a enfurecer a sus colegas porque ofreció, según señaló «por amistad», fotos del rescate a una agencia de prensa, pero otras versiones afirman que cobró 16.000 euros por ello.
Mientras, el soldado y los tres policías liberados advirtieron de que las FARC les comunicaron que atentarán contra periodistas y medios de comunicación críticos con la guerrilla y que les forzaron a decir que no está acabada. También confirmaron que los mantuvieron atados, encadenados y con una movilidad de apenas tres metros.
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