Los resultados multimillonarios anunciados la pasada semana por las grandes entidades financieras españolas parecen no haber gustado al Gobierno, a pesar de que algunas de ellas han optado por limitar los dividendos para reforzarse ante la crisis. Esa es al menos la conclusión que se puede extraer de las afirmaciones efectuadas ayer por el presidente del Ejecutivo. En lo que parecía un claro reproche a los principales bancos y cajas de ahorro, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió de que «no es el momento de grandes beneficios, sino de apoyar el crédito y la financiación de las empresas y las familias».
Esa declaración define perfectamente la postura que el responsable político mantendrá hoy con los presidentes de los primeros bancos y cajas del país durante el encuentro que se celebrará por la tarde en el Palacio de la Moncloa para analizar la grave situación económica y la actuación del sector financiero en tan delicada coyuntura. Se trata de la tercera reunión de este tipo durante los últimos tres meses.
Zapatero quiere actuar con las entidades desde una posición de cierta fuerza y así lo dejó entrever ayer durante un mitin celebrado en Lugo. Les recordó el respaldo que les ha brindado el Ejecutivo, «porque su estabilidad es imprescindible». Una actuación que le da ahora autoridad para exigir su apoyo «con fuerza y convicción».
Bajo esa premisa, pidió a bancos y cajas un «ejercicio de responsabilidad» para salir de la crisis con su apoyo. El presidente del Gobierno político extendió la petición a las empresas, trabajadores, comunidades autónomas, ayuntamientos y oposición.
El nuevo encuentro que se celebrará hoy en La Moncloa fue desvelado por el propio Zapatero hace ya dos semanas . A la hora de justificar la reunión, no ocultó su opinión de que la banca esta siendo «demasiado cauta» con el crédito en un contexto de grave crisis como el actual.
Explicó, además, que ya ha pasado un tiempo «razonable» desde la puesta en marcha por parte de la Administración del paquete de medidas de apoyo al sistema financiero. En ese punto, considera que sus efectos aún no han llegado aún a las empresas y familias.
Posiciones dispares
Esa es un posición con la que la banca discrepa abiertamente. La entidades rechazan que hayan 'cerrado el grifo' del crédito y aseguran que siguen otorgando préstamos a los clientes que puedan ofrecer garantías de pago. Frente a ello, aseguran que lo que ocurre es que se ha producido una muy fuerte reducción de la demanda.
El presidente del BBVA, Francisco González, puso el pasado miércoles cifras a esa argumentación. Durante la presentación de los resultados logrados en 2008, subrayó que su grupo concedió el pasado año 72 de cada 100 créditos solicitados, una cifra muy similar a los 77 aprobados en 2007, cuando la crisis no había estallado con toda su crudeza. Y ello en un contexto, en el que, según aseguró, la demanda de crédito ha caído en un 21%.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, fue incluso un paso más allá la pasada semana al responder a Zapatero que los planes puestos en marcha para ayudar a la banca «no eran para que se dieran préstamos, sino para dar liquidez a un mercado completamente seco».
A tenor de ambos argumentos, todo apunta a que los banqueros mostrarán hoy a Zapatero todo su apoyo para ayudar a salir de la crisis, pero previsiblemente también pedirán que el Gobierno deje de ponerles en la diana de las críticas.