Iñaki Hidalgo (La Arboleda, 1956) dirige el Departamento de Obras Públicas en un momento en el que se deben plasmar sobre el terreno ambiciosos proyectos que, una vez culminados, cambiarán el mapa de carreteras de Vizcaya. Sus principales objetivos son terminar la 'Supersur' durante esta legislatura, empezar las variantes «radiales» y dejar encarrilados los nuevos accesos a Bilbao por San Mamés, una obra que requerirá de una planificación y una ejecución «perfectas» y que, pese a las persistentes lluvias de los últimos meses, se encuentra ya en la rampa de salida. Todo ello mientras estudian ofrecer descuentos a los conductores «cautivos» de la A-8.
-¿Recuerda un invierno tan duro?
-Recuerdo que, de crío, el sirimiri era habitual y muy abundante. Pero lo de este invierno no es sirimiri. La pluviometría ha sido terrorífica. Desde noviembre no hemos tenido dos días de paz y tranquilidad. Hemos tenido por lo menos cuatro alarmas de nieve. Está claro que no está resultando un invierno normal.
-¿Tanto les ha complicado la lluvia las obras al aire libre?
-Nos ha obligado a tener mucha gente trabajando en la calle en unas condiciones muy duras. Muchas veces, hasta arriba de barro. Las obras, no vamos a decir que están paralizadas, pero andamos de plazos un poco más apretados que si hubiésemos tenido un invierno más benigno. La variante de Gernika, por ejemplo, se iba a terminar ahora, pero con todo estos problemas no estará lista antes de marzo. De todos modos, ya hemos terminado Gallarta y la subida a La Arboleda. También abrimos el desdoblamiento de Enekuri y los terceros carriles del Txorierri estarán acabados en otoño cuando teníamos previsto tenerlos a punto antes del verano. Zumalacárregui lo entregaremos este mes. Igorre, que iba como un tiro, va con tres meses de adelanto y está previsto finalizarla a finales de otoño. Eso si el invierno no dura hasta mayo, claro.
-La construcción de los nuevos accesos por San Mamés está a punto de empezar. Una obra que, como Vd. mismo dijo, les va a obligar a «tomar aire cada mañana».
-Tenga en cuenta que esta obra se va a hacer con 150.000 vehículos encima. Para que se haga una idea de la dificultad: una de las primeras actuaciones va a consistir en desviar los seis carriles de la A-8, en ambos sentidos, a una especie de chepa, que lo que busca es alejarse de la autopista. Después, a la altura de Bentazarra, tendremos que bajar el nivel de la autopista cinco metros. Y todo eso mientras la autopista sigue funcionando, por supuesto. La obra debe ser perfecta, pero la planificación también. No podemos permitirnos tener la autopista cortada. Mientras duren los trabajos, la A-8 debe estar viva, seguir operativa como sea.
-Las obras afectarán a distintos puntos de la autopista.
-Durante un tiempo, la A-8 se va a convertir en una especie de culebra de goma cuyos trazados van a estar constantemente en movimiento, desde que sales de las curvas de Zorroza hasta que llegas a Bentazarra, que es donde la zona estará cubierta. Vamos a tener problemas, está claro, pero los normales en una obra de esta magnitud y como hemos tenido en otros sitios. Pensar lo contrario sería autoengañarse.
Bajar hasta 40 por hora
-¿Tomarán medidas especiales para regular el tráfico en este punto?
-Bajaremos la velocidad a 60, 50 y 40 kilómetros por hora en muchos momentos. Mientras duren las obras, nos tendremos que olvidar del límite actual de 80. Es una velocidad demasiado alta para convivir con los trabajos. Pero, bueno, estamos hablando de un trecho de un kilómetro escaso. No se perderá tanto tiempo.
-Lo que no ha resultado tan afectado por el mal tiempo ha sido la construcción de la 'Supersur'.
-En este momento, si tuviese que apostar mi fortuna, que es escasa, diría que inauguraremos sin problemas el tramo previsto entre Bilbao y Trapagaran en marzo de 2011.
-Con tanta obra, al mapa de carreteras de Bilbao no lo va a reconocer nadie dentro de un par de años.
-Nosotros no dejaremos cerrados los accesos a San Mamés, porque la obra dura 38 meses. Pero ya tenemos abierto Enekuri, que es un acceso rápido y que está funcionando muy bien. Además de terminar la 'Supersur'. nos queda como reto dejar empezadas las variantes que hemos denominado 'radiales', que tienen por objeto acercar a la A-8 las comarcas de Vizcaya que tienen problemas de comunicación. El diputado que me suceda se encontrará con un territorio mucho más equilibrado. Las zonas más alejadas del territorio van a tener más oportunidades económicas y de ocio que las que tienen ahora. Y, además, se va a encontrar con unos accesos a Bilbao totalmente distintos.
-El diputado general ya ha dicho que la crisis no va a poner en peligro los proyectos forales. ¿Pero puede postergar algunos de los planes contemplados más a largo plazo?
-Inicialmente, no vamos a paralizar ninguno de los proyectos que tenemos abiertos. Lo pagaremos de una manera o de otra; el equilibrio financiero lo tendremos que buscar en su momento. Pero, ahora mismo, no tengo la sensación de que el diputado general quiera ralentizar proyectos. Más bien al contrario.
-Ecologistas y expertos de la sostenibilidad cuestionan la inversión en grandes obras y apuestan por potenciar el uso del transporte público.
-Vizcaya, seguramente, tiene uno de los mejores transportes públicos que se conocen. ¿Por qué el ciudadano prefiere el vehículo privado? Nadie lo sabe. Pero es muy fácil por parte de esos grupos que se autodenominan 'expertos' decir que «la gente tiene que utilizar el transporte público». ¿Cómo le obligó yo a la gente a que utilice el bizkaibus? ¿Por qué se colapsa La Avanzada cuando hay trenes desde la Margen Derecha a Bilbao cada 3 ó 4 minutos? No es un tema sólo de Vizcaya. Los accesos a Madrid son terroríficos.
-En junio, se comprometieron a revisar los descuentos en los peajes a los usuarios habituales de la A-8.
-Tenemos un estudio casi terminado. Lo estamos enfocando a los conductores que están cautivos de su coche, que están obligados a usar la autopista. En ningún caso vamos a dar descuentos a los viajes aleatorios, en los que se usa el coche más por ocio que por necesidad laboral. La idea es hacer descuentos a los que hagan viajes de ida y vuelta en el mismo recorrido y con mucha frecuencia.
-¿Y eliminarlos?
-En absoluto. Vamos a ver, yo quiero transmitir una cosa: nosotros recibimos la autopista en 2003, una autopista vieja que tenía oxidada hasta el alma. En este momento, con los peajes de la autopista, nos podemos encontrar, dentro de unos dos años, con todo el tramo vizcaíno de la autopista renovado y con un tercer carril adicional. Lo que significa que hemos aumentado su capacidad un 50%. Eso hay que pagarlo y lo están haciendo los peajes, porque hacerlo desde el presupuesto ordinario hubiera sido de todo punto imposible.