Ni por fandangos ni por bulerías. Mariano Rajoy se arrancó ayer por tangos para censurar la pareja que, a su juicio, forman PNV y PSE en Euskadi. En un acto político celebrado en Vitoria y animado por el cantaor Pitingo, que ofreció una recopilación de palos del flamenco, el líder del Partido Popular acusó a los socialistas de mantener «como única vocación ser la muleta del nacionalismo». En un discurso de ritmo alegre y compás medido, Rajoy aparcó los sobresaltos provocados por la presunta trama de espionaje de Madrid para centrarse en «los problemas que afectan a la gente». Entre ellos, volvió a señalar la crisis económica, argumento que utilizó para denunciar de nuevo «los engaños» de José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe. Con un símil tenístico, emplazó al Gobierno del PSOE a actuar como Rafa Nadal, «que nunca tira la raqueta».
El voto útil y las recetas para mejorar la economía fueron los ejes de la intervención de Mariano Rajoy en la presentación en Vitoria de las candidaturas del PP vasco a las elecciones del 1 de marzo. Mientras el PNV denuncia un supuesto «frente españolista» y el PSE intenta dar una imagen de independencia, los populares están empeñados en ligar a socialistas y jeltzales en sus críticas. El presidente del PP les hizo responsables de los males que, en su opinión, sufre la sociedad vasca.
Rajoy resumió sus reproches en el polémico 'spot' del PP sobre el uso del euskera, en el que se denuncia «la imposición» lingüística de las políticas de Ibarretxe y «la complicidad» del partido de Patxi López. «El vídeo se entiende muy bien. Es normal que les duela porque es la pura verdad; es lo que dice todo el mundo por la calle. Retrata la mentira del PNV y el PSOE», advirtió entre los aplausos de los asistentes al mitin, celebrado en la Ciudad Deportiva del Baskonia.
«Mendigar el voto»
El presidente del PP tenía ayer enfilados a los socialistas. Les censuró otra vez por haber dejado Álava y Getxo en manos del PNV, y por «mendigar el voto de los nacionalistas» no sólo en Euskadi, sino en Galicia y en la Cataluña que gestiona José Montilla. Por eso retomó el símil que había empleado Antonio Basagoiti en el turno anterior, al asegurar que los populares vascos no quieren saber nada de la denominación «txakolí amontillado» que encarnarían Ibarretxe y López.
Con la presencia de unas mil personas alrededor de un escenario, Mariano Rajoy pareció cómodo, suelto. No hubo lugar para el quejío para aludir a las tensiones internas creadas por los seguimientos en la Comunidad de Madrid. Quizá, entre líneas, pudo lanzar un mensaje al poner al renovado PP vasco como ejemplo. «Si éste es un gran partido, lo es por vosotros. Esa es nuestra fortaleza». En otro pasaje, dijo: «¿Qué entendemos que es el PP? Gente que da la cara y que no está aquí para recibir prebendas».
Con la muletilla de que «el voto al PP es el voto seguro, el voto claro, el que no engaña a nadie» en busca del cambio político, Rajoy se lanzó a la arena deportiva, una de sus aficiones, para recordar el partido de tenis del Open de Australia entre Fernando Verdasco y Rafa Nadal. Emplazó al Gobierno socialista a actuar como ambos tenistas y «no dar una bola por perdida» en la lucha por batir a la crisis económica. «Zapatero se cree que los partidos se ganan solos», insistió.
Le gustó el acto electoral de ayer, el tercero de lo que el PP vasco denomina 'política pop' -uno por cada capital vasca-. «Con sentimiento», Rajoy aseguró que fue «uno de los más bonitos» de toda su larga carrera. La canción 'Beautiful Day', de U2, cerró su intervención.