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Política

Entrevista José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno

01.02.09 -

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-En esta segunda legislatura, el problema vasco ha pasado a un segundo plano por la crisis económica. Es cierto que la mayoría de los expertos fallaron en sus previsiones. ¿Pero no pecó su gobierno de grandes dosis de optimismo e ingenuidad?
-Las previsiones económicas de todos los organismos internacionales han variado en un año radicalmente.
-Lo cierto es que se equivocaron.
-Porque nadie podía esperar que a partir del verano de 2008 viviéramos la caída de los grandes colosos financieros norteamericanos y europeos. Eso era inimaginable. A partir de ahí se ha desencadenado una crisis muy fuerte en el sistema financiero. El pesimismo no crea ni un solo puesto de trabajo. Es más, ayuda a destruirlos. Y el optimismo supone la voluntad de superar cualquier situación difícil.
-¿Por qué se negó a hablar de la palabra crisis durante meses? ¿No cree que le ha podido pasar factura?
-Eso fue el año pasado. No tenía nada que ver con esto. Entonces hablábamos de la subida de los precios, del petróleo y de una desaceleración que teníamos en España como consecuencia de la evolución del sector de la construcción. Son situaciones totalmente distintas. Cuando se produjo el 'crash' financiero, que tuvo sus primeros inicios en septiembre de 2007, nadie pensó en lo que estaba oculto.
-El pesimismo es malo, pero los datos son muy preocupantes. El propio vicepresidente, Pedro Solbes, admite que en este año pueden alcanzarse los cuatro millones de parados y esta misma semana ya se ha confirmado el peor escenario: España ya está en recesión. Además, el FMI dice que la recuperación no llegará hasta 2011.
-Hay dos tareas para abordar. Primero, mantener la protección social; y segundo, tener el convencimiento de que vamos a recuperar la senda del crecimiento. Es cierto que dependerá de las circunstancias internacionales, pero las fortalezas que tiene la sociedad española nos harán salir adelante.
-Hablando de previsiones, las de su compañero Joaquín Almunia (Comisario de Economía de la Unión Europea) son peores que las suyas.
-Las previsiones de la Comisión Europea son sustancialmente coincidentes con las del Gobierno para este año y algo distintas para 2010. Y, normalmente, las previsiones de la Comisión se han quedado por debajo de la realidad en el caso de España, pero es que además ahora nos encontramos en una situación especialmente incierta como para anticipar con un mínimo de seguridad cuál va a ser la evolución de la economía dentro de un año.
-¿En qué momento cree que se podrá salir de este negro escenario?
-Estamos en el terreno de las previsiones y luego sucede que hay críticas. Pero bueno, hay un factor que es muy importante y que tendremos que ir viendo en los próximos meses: la evolución de la economía norteamericana. Lo que estiman los analistas es que los primeros síntomas de la recuperación llegarán en la segunda parte de 2009 y de manera clara en 2010. Tenemos que demostrar todo nuestro talento. La economía española ha demostrado que cuando crece crea empleo como pocas. Mientras tanto, hay que amortiguar los problemas. Por ejemplo, hemos puesto un plan de choque para reactivar la economía con un fondo de 11.000 millones de euros.
Pesimismo
-¿Decir, como hizo el propio Solbes, que se han agotado las medidas para afrontar la crisis no es pasar a un pesimismo peligroso?
-Eso exige un matiz. Lo que dijo el vicepresidente es que no se puede ir mucho más allá en el esfuerzo de gasto público. Eso no quiere decir que el Gobierno no vaya a adoptar medidas de carácter económico que no suponen gasto.
-¿Como cuáles?
-Pues de creación de empleo, favorecer la puesta en marcha de empresas... Tenemos un amplio programa de modernización de la economía.
-¿Y cuándo empezará a fluir el dinero que se ha dado a los bancos?
-Conviene que tengamos presente que en octubre, cuando todos los gobiernos del mundo salieron al rescate de las entidades financieras, estábamos al borde del colapso y había que evitarlo porque hubiese tenido consecuencias devastadoras para nuestros ahorros y para toda la actividad económica.
-Pero el dinero sigue sin llegar al ciudadano, no hay créditos.
-El proceso del crédito de las entidades financieras es lento. Proporcional al shock que se ha vivido en el sector financiero. Hay que recordar que hubo un día en España que no hubo ningún préstamo entre bancos, y eso no ha pasado nunca en la historia. Las entidades financieras están recuperando muy poco a poco una cierta actividad y eso nos va a exigir un tiempo para que haya un crédito normalizado. Además, como las expectativas económicas son, en este momento, negativas, los riesgos son mayores a la hora de dar créditos y las entidades elevan las exigencias ante los riesgos.
-Poco alivio para el ciudadano de a pie.
-Por eso el Gobierno ha tomado la decisión de abrir una vía más directa para la financiación de las pequeñas y medianas empresas y de los autónomos que ya ha empezado a circular.
-¿No cree que los bancos podrían hacer mucho más?
-El Gobierno está cerca de la actividad que los bancos realizan. Me voy a reunir con ellos nuevamente (lo hará mañana) para evaluar la situación. Para que hagan un esfuerzo mayor y para adoptar si fuera necesario nuevas medidas. Hay que hacer todo lo posible para que llegue la financiación a las pymes.
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