Las bolsas de viaje presentaban un evidente aumento en su volumen cuando surgían tras la cortina plástica en la cinta de equipajes del aeropuerto de Málaga. Serán cinco días los que esté de viaje el iurbentia, tocando seis aeropuertos (Bilbao, Málaga, París, Praga, Vilnius y Frankort), pernoctando en tres hoteles y jugando en dos canchas. Este ajetreo es el que persiguen quienes quieren crecer, como es el caso. Supone estar en la cresta de la ola, doblando funciones, como antaño en el teatro, hacerse un nombre a base de sacrificio. Si además las alturas de la temporada le llevan a destinos como el Martín Carpena y el Siemens Arena, la prueba de fuego está servida.
Dadas las circunstancias, no se entienden ambas citas sin sus puntos de conexión. Sí, de momento bastante tienen los de Txus Vidorreta con resarcirse de la chirriante salida del equipo de Fred Weis -no se ha comentado aún el comportamiento de matrícula de honor de la plantilla arropando al pívot francés durante las últimas semanas- y depositar toda su atención en una de las pistas más calientes de la ACB. Pero todo lo que mamen en Málaga esta mañana les servirá para su siguiente parada en la cancha del Lietuvos Rytas. En tres días, los hombres de negro van a tener que currárselo ante dos señores equipos y frente a un montante global de unos 18.000 espectadores dispuesto a hacer valer su condición de sexto hombre.
Ambición
En el Martín Carpena, lo primero es lo primero, los problemas se van a acumular hasta límites que a nadie le pueden sorprender. Aíto 'el grande' está recién llegado de dos partidos notables: el que perdió en Vitoria en un combate cuerpo a cuerpo con el TAU (100-90) y su recuperación física y mental que le llevó a iniciar el 'Top-16' dándole un buen repaso a domicilio a la Lottomatica romana. Sus huestes parecen más dispuestas que nunca. La estadística acongoja, las cosas como son.
Sólo ha perdido Unicaja esta temporada ante los suyos en ACB en octubre, cuando en la tercera jornada le visitó precisamente el Baskonia. Fiel a su filosofía de morir en el campo, el ritmo lo consigue Aíto moviendo el banco. Tanto que hasta diez jugadores promedian más de 17 minutos en pista y todos, salvo Germán Gabriel (lesionado entre las jornadas 4 y 15), han sido titulares en alguna ocasión. De ellos, cinco superan los 9'2 puntos por encuentro y ninguno en la plantilla baja del 31 por ciento en efectividad en triples, ocho superan el 40 por ciento de tino desde esa línea mágica y siete se van más allá del 52 por ciento en canastas de dos.
¿Cunde el pesimismo ante los argumentos del hoy equipo local? Desde luego, escuchando a Txus Vidorreta y sus hombres, no da esa impresión. Las tres victorias seguidas que han revitalizado al iurbentia en la bajada de enero, el recuerdo de los dos partidos que ya se han ganado en Málaga y otros tantos en Badalona cuando Aíto ejercía como gurú en la Penya, animan el cotarro. Que Unicaja es muy superior en altura y opciones de juego por encima del aro (Ndong y Haislip), la réplica debe estar en el nuevo juego abierto en ataque propuesto con la llegada de Markota. En el perímetro puede haber tiros por la acumulación de calidad y efectivos y en la guerra de bases, es el Carpena un escenario en el que Javi Salgado se suele venir arriba y a Blums se le percibe especialmente motivado por su inminente regreso a Vilnius. Allí jugó cuatro finales y el recuerdo ha reactivado su ambición.