El autor elogia el documento del Consejo Asesor del Euskera «que pretende sentar las bases de una política lingüística aceptable en los próximos años». «Personas de ideologías muy diferentes y muy encontradas, con vivencias personales diversas, han llegado a puntos centrales de encuentro»
L a verdad es que a veces a uno se le cae el alma a los pies. Los canales en euskera de la radio y televisión vascas nacieron con el objetivo central de promover el uso de la lengua. Ésa fue y sigue siendo su referencia fundamental. Nacieron en un momento de amplísimo consenso, motivado por la necesidad social, asumida por la inmensa mayoría de la sociedad, de detener el declive en la utilización del idioma y de fomentar su uso, para llevarlo a territorios en los que nunca había tenido presencia previa.
La política lingüística ha aunado ilusiones, muchísimo trabajo, bastantes recursos (aunque menos de los que la demagogia se empeña en subrayar) y algunos sinsabores. Ha sido objeto de atención de políticas en los más diversos niveles de la Administración autonómica, territorial o local. No así en la Administración nacional con presencia en la comunidad, en donde esta preocupación ni siquiera ha llegado a ser tal.
Las cuestiones en torno a la lengua debieran ser motivo central de preocupación en la radio y televisión vascas, productos, a su vez, de la política lingüística. Para eso nacieron, como digo. Pero no parece ser el caso.
El consenso logrado hace ya varios lustros, me refiero siempre a la CAV, se materializó en la Ley de Normalización Lingüística. Ése es el consenso que, con mayor o menor fortuna, ha estado en vigor en estos años. Hace varios meses, la Viceconsejería de Política Lingüística decidió, con buen criterio, iniciar una reflexión sobre este tema, siempre sensible y que en los últimos años ha comenzado a mostrar, al menos en apariencia, algunas grietas. El objetivo de esta reflexión, más que promover nuevos cambios de ley, ha sido poner sobre la mesa argumentos que nos hagan ver con un poco más de claridad las distintas aristas del problema en su conjunto. Ver cómo se pueden abordar, con un poco de tranquilidad y buscando siempre la cohesión social, los problemas que plantea una sociedad bilingüe como la nuestra.
El Consejo Asesor del Euskera empezó a trabajar en este problema, partiendo de la experiencia de los últimos años y procurando buscar siempre puntos de acuerdo entre las distintas sensibilidades. Ha participado mucha gente en las discusiones, muchas personas, significadas en mayor o menor medida en el mundo euskaltzale, pero pertenecientes a sectores que perciben este problema de maneras muy distintas. Con sensibilidades políticas muy divergentes, eso es lo que quiero decir. El trabajo realizado por la comisión ha producido, en este largo periodo, varios documentos, que han estado a disposición de quien los haya querido leer, estudiar y aportar opiniones. Ha sido una discusión franca, abierta, y muy participativa. Una discusión sobre un tema clave, y que va a tener mucha incidencia en los próximos años.
Al final, se ha llegado a un documento ('Hacia un pacto renovado') que pretende sentar las bases de una política lingüística aceptable en los próximos años. Desconocemos los cambios que se pueden producir tras las elecciones, pero parece que el próximo gobierno, sea del color que sea, tendrá muy en cuenta lo que dice el documento final. Por una razón no desdeñable en absoluto: en torno a este documento se ha producido un consenso, más que básico, abrumador. Desde luego, impensable cuando comenzamos a trabajar en él. Todo esto nos lleva a pensar que es muy posible que en la sociedad exista una forma de ver las cosas mucho más extendida de lo que determinadas posiciones alarmistas, en uno y otro sentido, puedan sugerir en algunas ocasiones. Porque es difícil de entender, desde otra perspectiva, lo que ha sucedido. Lo cierto es que personas de ideologías muy diferentes y muy encontradas, con vivencias personales diversas, han llegado a puntos centrales de encuentro. Muchas personas han participado de forma directa en las discusiones, y otras han dejado sus comentarios en la red. No suele ser lo normal. No suele ser lo normal porque tampoco ha habido negociación alguna en todo este proceso. Se han puesto argumentos encima de la mesa, argumentos y razones expuestas con vehemencia y con claridad, pero con respeto, algo que no suele ser habitual en discusiones sobre temas tan sensibles. Estos argumentos han convencido, por lo que se ve, a unos y a otros. No era, como digo, lo esperable. Pero ha sucedido, gracias, entre otras razones, al enorme trabajo que han hecho los responsables de la propia viceconsejería.
Al final, hay un documento que fija la filosofía central en la que podría basarse una política lingüística. Documento que no cuestiona la ley en vigor, pero que abre la puerta a distintas interpretaciones, de forma que de esta filosofía central, basada en el respeto, la adhesión voluntaria de los hablantes, los derechos de unos y otros, etcétera, se pueden derivar distintas políticas. Es un documento discutible, por supuesto, pero de suma importancia, por las razones que señalo. No me cabe la menor duda de que si alguno de nosotros hubiera firmado algunas de las cosas que afirma el documento hace tan sólo unos meses, habría sido clasificado de forma inmediata como 'talibán de la lengua' o como 'españolista irredento'. Nada de eso ha sucedido, y eso es lo que hay que subrayar.
o acostumbro a ver la televisión en ninguno de sus canales, como no sea algún telediario o alguna actividad deportiva. Tampoco oigo demasiado la radio, pero procuro escuchar todas las mañanas las noticias de las 7 en Euskadi Irratia, esa radio que cada vez que habla de ETA la clasifica como 'erakunde', término que solemos utilizar otros muchos cuando nos referimos a las instituciones.
Sin embargo, en contra de mis costumbres, tuve la fatal torpeza de ver el telediario de la noche en ETB y escuchar al día siguiente Euskadi Irratia, para ver qué es lo que decían sobre el documento elaborado por el Consejo Asesor del Euskera. En ETB, la cadena surgida para fomentar el uso de la lengua, el enorme trabajo realizado en estos meses, que puede condicionar de forma importante la política lingüística futura, la noticia, que debería haber sido la noticia del día, mereció unos segundos, después de la información detallada sobre los entrenamientos de nuestros equipos y después de que hubiéramos sabido que una delegación de no recuerdo muy bien qué había sido recibida por Pujol. En la radio, más o menos lo mismo. Me enteré de que se había juzgado a no sé quién en Burdeos por un tema, apasionante y de gran interés en cualquiera de nuestras ciudades, relacionado con alguna cámara de Baiona. Al final dieron la noticia sobre la presentación del documento, más o menos como quien informa sobre un accidente sin heridos en una carretera secundaria. Resulta difícil saber la política informativa utilizada en estos medios, la verdad.
Por eso digo que a veces a uno se le cae el alma a los pies.