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Moscú se convierte en aliado estratégico de la isla a cambio de ayuda financiera y alimentaria
31.01.09 -

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Cuba se encomienda al poderío ruso
Raúl Castro asiste a una ceremonia en honor al soldado desconocido en el centro de Moscú. / AFP
Agotado ideológicamente y con una economía exhausta y agravada por los recientes huracanes, el régimen castrista acaba de encontrar su tabla de salvación en Moscú. Rusia y Cuba sellaron ayer una alianza estratégica y concluyeron una treintena de acuerdos que abarcan prácticamente todas las esferas. El Kremlin abre así una grieta en el embargo y espera dar un empujón al desarrollo económico de la isla. Se trata, no sólo de hacer negocios, sino también de conquistar una nueva cota geoestratégica.
Los presidentes de Rusia y Cuba, Dmitri Medvédev y Raúl Castro, rubricaron ayer en el Kremlin el memorándum que define las áreas en las que se desarrollará la cooperación estratégica entre los dos países. Los periodistas asistentes al acto no recibieron una copia del documento, pero, según el viceprimer ministro, Igor Sechin, «abarca todas las áreas».
Se firmaron, además, una treintena de acuerdos sobre energía, comercio, educación, ciencia, deporte, industria agroalimentaria y pesca. Uno de los protocolos se refiere a la concesión de un crédito al Estado cubano, cuya cuantía tampoco se ha dado a conocer, y en otro convenio se establece una ayuda humanitaria gratuita, en forma de alimentos -trigo en primer lugar-, para las zonas afectadas por los huracanes.
Sechin señaló que, según lo ya acordado durante el viaje a cuba que Medvédev efectuó a finales de noviembre, «la cooperación en el terreno militar continuará». En diciembre, varios navíos de la Armada rusa, encabezados por el destructor 'Almirante Chabanenko', atracaron en La Habana, por primera vez después de décadas sin echar el ancla en esas aguas.
«Hoy se abre una nueva página en la historia de las relaciones entre Rusia y Cuba», manifestó Medvédev tras estampar su firma en el memorándum conjunto. Castro le respondió: «Somos viejos amigos, nos hemos tratado en las buenas y en las malas, que es, como ustedes dicen, la mejor forma para que la gente se conozca».
Reunión con Putin
El dirigente cubano llegó a Moscú el miércoles y permanecerá en Rusia hasta mediada la próxima semana. El jueves, Castro tuvo ya un encuentro informal con su anfitrión en el bosque de Zavídovo, en las afueras de la capital, en donde organizaron una comida al aire libre. La temperatura rondaba los siete grados bajo cero, pero el presidente cubano se mostró encantado al recordar que, en ese mismo lugar, participó en una montería en compañía de su hermano Fidel hace más de cuarenta años. Castro espera reunirse también en los próximos días con el primer ministro, Vladímir Putin, y con Kiril, el nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa.
La última vez que un máximo dirigente cubano puso el pie en Rusia fue Fidel en 1987, cuando acudió a los fastos conmemorativos del 70º aniversario de la Revolución de Octubre. Las relaciones, que fueron muy estrechas durante la época soviética, se enfriaron tras la desintegración de la URSS y quedaron reducidas casi a la mínima expresión. Putin volvió a revitalizarlas en un viaje que llevó a cabo a la isla caribeña en diciembre de 2000. Sin embargo, el ritmo de antaño no llegó a recuperarse plenamente. En su primer viaje a Cuba, en noviembre, Medvédev fue recibido por un Fidel en plena convalecencia. Ahora, la intención del Kremlin es recuperar el tiempo perdido.
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