Hay muchas citas célebres sobre el poder, una de las mejores es esa de Giulio Andreotti que dice «El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene», que viene al pelo para este artículo. También una de Goethe, «La ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad», en este caso la de las mujeres al asalto de los puestos de decisión. La Ley de Igualdad aprobada en Euskadi en 2005 ha conseguido impulsarlas hacia cotas desconocidas hasta el momento. Un vistazo al Parlamento vasco actual revela un 57% de presencia femenina, cuando en la anterior legislatura, sin la normativa, ese porcentaje se situaba en el 37,3% (en 1980 era el 6,7%). Así, ahora podemos compararnos con países con los que tradicionalmente han soñado las féminas, como Finlandia y Suecia, donde esa cifra queda incluso por debajo, 47% y 41% respectivamente. Tenemos cinco consejeras frente a sus seis colegas hombres, una vicelehendakari e, incluso, una presidenta de la Cámara.
Éstas son algunas de las buenas noticias que ayer subrayaba Izaskun Moyua, directora de Emakunde, al presentar el informe 'La presencia de mujeres y hombres en los ámbitos de toma de decisión en Euskadi 2008'. Entre las malas -vistas siempre desde el punto de vista de la consecución de igualdad- es reseñable que en las próximas elecciones no hay ninguna aspirante a lehendakari en las grandes formaciones -cuando hace cuatro años al menos estaba María San Gil, por el PP-, situación que Moyua calificó ayer de «completamente ilógica».
También resulta llamativo que por debajo de esas cinco consejeras, en las viceconsejerías y secretarías generales el 86% de los titulares sean hombres y que de las 30 entidades públicas del Gobierno vasco sólo seis estén dirigidas por mujeres (como Osakidetza y Euskadi Irratia), quedando ausentes, remarca Emakunde, de todas aquellas que tienen que ver con la industria o los parques tecnológicos.
Efecto cascada
«Poderoso caballero es don dinero», que rimó Quevedo, y tenía razón en lo de caballero; en la presidencia de las patronales vascas no hay ninguna mujer, y entre el 80% y el 94% de los miembros de sus juntas directivas son hombres. Por no hablar del sexo de las personas que se dedican a emplear a otras: de cien sólo 26 son mujeres, no tan lejos de los datos de 1987, cuando suponían sólo el 14%.
Es innegable que la acción positiva realizada por la Ley de Igualdad ha acercado a las féminas a los órganos de poder político en tanto en cuanto obligaba a determinados entes a cumplir la norma de un mínimo del 40% para cualquiera de los dos sexos. Así se hace en el Parlamento y en lo que se denomina Gobierno vasco, que incluye sólo a lehendakari y consejeros. De ahí para abajo, la ley hace sólo una recomendación expresa para que el resto de organismos se vayan incorporando al proceso de igualdad. Quizás sea esa la razón del exiguo 13,9% de mujeres en las viceconsejerías y las secretarías generales, y del algo más consistente pero flojo 36% en las direcciones. «Al hacer la ley -explicaba ayer Moyua-, pensamos que era importante cubrir los puestos altos y que a partir de ahí, se iría generando un efecto cascada que esperamos que empiece a funcionar».
Plutarco puntualizaría aquí que «La paciencia tiene más poder que la fuerza». Y hace falta mucha: en 30 años, desde 1979, en los ayuntamientos vascos hemos pasado de un 7% de concejalas a un 35% (la media en España asciende al 40%) y, hoy día, sólo el 11,5% de la población vasca está gobernada por una alcaldesa. Los municipios vascos bajo responsabilidad femenina son el 19,9%; de las diez localidades más grandes, sólo una tiene regidora, Basauri, y de las 50 alcaldesas, 21 lo son de un pueblo con menos de 1.000 habitantes.
Los altos cargos en los diferentes departamentos del Ejecutivo vasco están en manos masculinas: ellas son el 16% en Interior y el 18% en Cultura, únicamente en Medio Ambiente alcanzan el 40% -la media de todas las consejerías se queda en un corto 23,8%-. De los seis organismos autónomos de la cComunidad autónoma vasca, dos son para las mujeres (y uno de ellos es Emakunde; el otro, la Academia de Policía del País Vasco).
La mujer ha logrado una posición significativa entre el personal de la Administración pública y la Administración de Justicia. Ellas son mayoría en magistraturas, judicaturas, secretarías judiciales y fiscalías, aunque el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco está presidido por un hombre.
Hubo dos políticos que dieron dos visiones contradictorias pero relevantes sobre el tema. El político británico Lord Acton creía que «El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente», frase que su colega estadounidense Adlai Ewing Stevenson arregló levemente: «El poder corrompe, pero la falta de poder corrompe absolutamente». Y eso es lo que podrían decir las mujeres respecto a su presencia en puestos decisorios en las empresas.
Queja de las empresarias
Las empresarias vascas han denunciado en varias ocasiones su ausencia de las cúpulas. Ninguna de ellas preside las patronales vascas y en el consejo general son sólo el 6% en Confebask y en Cebek; el 6,7% en Sea, y el 20% en Adegi. Las asociaciones de profesionales están encabezadas por hombres en el 87% de los casos. Ellos ocupan también la presidencia, la dirección general y la secretaría general de las tres Cámaras de Comercio de Euskadi.
Todas las entidades financieras están presididas por hombres. Las representantes en el consejo de administración son 5 de 17 en la BBK; 4 de 16 en la Caja Vital; 4 de 17 en la Kutxa, y, a mucha distancia, Ipar Kutxa (1 de 12), BBVA (1 de 14), Caja Laboral (1 de 16) y Banco Guipuzcoano (0 de 9). Según Henry Kissinger, «el poder es el afrodisíaco más fuerte»; a lo que Madonna, la única mujer de la que hemos encontrado una cita sobre el tema, añadió: «El poder es un gran afrodisiaco y yo soy una persona muy poderosa», pero ella es sólo una artista.
También resulta significativo echar un vistazo a la composición de las empresas vascas que forman parte del IBEX 35. Son tres, ninguna está presidida por mujer, y en sus consejos de administración la representación femenina es irrisoria: un 0% en Gamesa, el 7,7% en el BBVA y el 12,5% en Iberdrola -entre todas hacen una media del 8,3%-. Aun así, este dato es bueno comparado con el del conjunto de las compañías integradas en el IBEX 35: se queda en el 6,4%. Aquí, la aprobación en marzo de 2007 de la Ley estatal para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres apenas se ha dejado sentir. Así las cosas, habría que ser Rabindranath Tagore para poder afirmar, como él, que: «Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas».
El panorama en la UE tampoco es mejor. El informe de la Comisión Europea sobre la Igualdad de 2007 señalaba que «menos de un tercio de los directivos son mujeres y los consejos de administración de las 50 empresas europeas más importantes que cotizan en Bolsa sólo disponían de una fémina por cada 10 hombres en 2005».
En el lado contrario, los sindicatos, que tampoco es que sean el colmo de la paridad. Sólo LAB tiene una secretaria general, y en cuanto a las mujeres presentes en sus comités ejecutivos, encabeza el ranking este sindicato con un 58,3%, seguido de UGT (33,3%), CC OO (30%) y, a la cola, ELA (25%).
Como pobre y necio consuelo ante este aún oscuro panorama, ahí queda la última cita: «El poder hace que quien lo tenga se vuelva bruto».