Un rayo de luz se ha abierto paso entre los negros nubarrones que se ciernen sobre el sector automovilístico español, en el que, según la patronal, peligran un total de 100.000 empleos. Fuentes de la dirección de Volkswagen Navarra confirmaron ayer que la central alemana ha hecho a la planta de Landaben un pedido extraordinario de 24.000 unidades del actual Polo, el A05 GP, con lo que ya no será preciso cerrar la fábrica durante cinco días en marzo, como se había anunciado ante la falta de producción. La nueva situación será analizada esta misma semana por la dirección y los representantes de los trabajadores, que estudiarán las medidas a adoptar para hacer frente al aumento de la carga de trabajo.
Con el último encargo, notificado al comité de empresa el martes en una reunión extraordinaria, el número de vehículos del citado modelo que saldrán de la factoría navarra asciende a unos 86.000. Esta cantidad, unida a los 159.000 coches que tienen previsto fabricar del nuevo Polo, el A05 -cuyo lanzamiento está previsto para el próximo 30 de marzo-, fijaría la producción de la planta de Landaben en cerca de 245.000 coches para 2009.
El nuevo pedido deja sin efecto no sólo el cierre de cinco días previsto para marzo, para el que se habían planteado diferentes alternativas, incluida un ERE. También permite descartar la idea de parar la actividad durante siete días de febrero, a cuenta de la bolsa de flexibilidad. Se trata, tanto para los responsables de la factoría navarra como para el comité de empresa, de una «muy buena noticia», motivada por la reactivación en el mercado alemán de la venta de coches del segmento del Polo como consecuencia de las medidas adoptadas por el Gobierno de Angela Merkel.
Peligran 100.000 empleos
Ayudas similares reclaman las patronales españolas de fabricantes de automóviles y camiones (Anfac) y de motocicletas (Anesdor) al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Estas organizaciones lanzaron ayer un mensaje de socorro ante el derrumbe del negocio, y advirtieron de que si las cosas no cambian y la apuesta del Gobierno no es mucho más firme, las multinacionales se llevarán la producción a lugares con costes más baratos.
El presidente de Anfac, Francisco Javier García Sanz, calificó la situación como de «extrema gravedad», y explicó que los expedientes de regulación de empleo (ERE) tienen en vilo a 40.000 trabajadores de las fábricas de coches, a otros 33.000 de la industria de componentes y a 30.000 más de los concesionarios. Un panorama general en toda Europa -aunque con peor cariz en España- y ante el que Alemania o Francia sí han dado un paso adelante con ayudas directas de 1.000 y 2.500 euros, respectivamente, a la compra de cada automóvil.
García Sanz recordó que las estimaciones de Anfac pasan por un descenso de las ventas de coches del 23% en 2009, con un recorte de la producción del 20,9%. El pesimismo es tal, que los fabricantes anunciaron ayer que no asistirán al Salón del Automóvil de Barcelona, entre el 9 y el 17 de mayo.