Fred Weis disputó su último partido con la camiseta del iurbentia el pasado 13 de enero, en el cierre de la primera fase de la Eurocup ante el Buducnost. Era su presencia número 156 como hombre de negro. Ya no habrá más. Ayer, el jugador llegaba a un rápido y limpio acuerdo con el Bilbao Basket para cerrar cinco años de próspera relación. Con todos los honores, como merece una unión que arrancó con el Lagun Aro en la ACB, un no tan lejano 3 de octubre de 2004 y que se ha prolongado hasta plasmar la segunda plusmarca de longevidad en la franquicia vizcaína.
Poco después de las ocho de la tarde, el pívot de Thionville firmaba los documentos que le desvinculaban del club y hoy tiene previsto acudir al entrenamiento matinal para despedirse de sus compañeros con los que ha ejercido de capitán junto a su inseparable Javi Salgado y, posiblemente, dar también sus explicaciones y punto de vista sobre todo lo ocurrido. No ha trascendido el fondo del acuerdo alcanzado, pero dada la rapidez con que se ha actuado todo apunta a que el arreglo conlleva un pago limitado al tiempo trascurrido hasta estas fechas. De ser así, el club se ahorraría un montante importante y el jugador podría maniobrar a tiempo para vincularse a algún otro conjunto de la ACB, ya que el plazo para ello expira el último día del mes de enero, es decir este sábado.
Evolución impensable
La hasta esta campaña idónea relación entre Fred Weis y el Bilbao Basket se truncó en la pretemporada. Con paciencia y trabajo, el internacional francés recuperó su físico y su mentalidad competitiva tras cerrar la puerta de su anterior etapa en Unicaja. Tardó un curso en volver a ser el poste intimidador y gran reboteador que llevó a Txus Vidorreta a materializar su fichaje. Pero la espero mereció la pena. Líder en capturas en la ACB, ha encadenado las tres últimas temporadas con una notable evolución, impensable en muchos círculos baloncestísticos. Perfectamente identificado con el modo de ser bilbaíno y la filosofía del club -contestó con su peculiar flema el estatus de salgado como único 'crack' de Santutxu-, El francés nunca ha escurrido el bulto, ha acumulado no pik y ha sido una pieza clave en el crecimeinto del Bilbao Basket.
La pasada campaña, tras sufrir la rotura de un hueso de una mano, la inactividad le llevó a acabar el año con un ligero sobrepeso cuya eliminación fue puesta como tarea estival por el cuerpo técnico del club. La no corrección de esta situación llevó a Txus Vidorreta, con el paso de las semanas, a tomar la decisión de contratar a Damir Markota y retirar la ficha de Weis de las activadas para los partidos de ACB, decisión que ha desencadenado este repentino final a cinco años de autocomplacencia entre jugador y club.
Es el primer icono que deja el club. La sombra de su número 15 perdurará en el tiempo.