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Israel vuelve a bombardear la Franja en respuesta a la muerte de un soldado en el ataque más grave en diez días de alto el fuego
28.01.09 -

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El temor a una reanudación de los combates sacudía de miedo Gaza ayer, el mismo día en que se cumplía un mes del inicio de la ofensiva israelí que ha dejado más de 1.300 muertos en la Franja. En espera de lo peor, la población se acantonaba otra vez en el interior de las casas y organizaciones como la Agencia para los Refugiados de la ONU -atacada repetidas veces durante la operación 'Plomo Sólido'- retiraban a toda prisa la ayuda humanitaria del paso de mercancías de Karni hacia sus cuarteles en Gaza capital, ante el temor a una escalada de violencia. Los apagones sumían la ciudad en las tinieblas al cierre de esta edición, al igual que en los días más sangrientos de la reciente campaña militar hebrea.
El detonante del pánico lo constituía ayer un ataque fronterizo, el más grave en diez días de tregua por separado, en el que un explosivo activado por control remoto y apoyado por disparos de lanzagranadas RPG hacía estallar al norte del cruce de Kisufim una patrulla militar israelí, matando a uno de los soldados que viajaban en su interior e hiriendo a otros tres de diversa consideración. La respuesta israelí se producía de inmediato en forma de amenaza -«es muy serio, no podemos aceptarlo, así es que responderemos», proclamaba el ministro de Defensa, Ehud Barak-, al tiempo que su aviación volvía a bombardear Gaza en repetidas oleadas lanzadas contra la mitad sur del territorio, que acabaron con la vida de un granjero en Deir al Balaj. Unidades de tierra del Ejército hebreo penetraron varios kilómetros franja adentro en busca de los presuntos autores, y por la tarde Israel daba por alcanzados a dos de ellos en una nueva operación aérea perpetrada en Jan Yunes. Hamás reconoció entre los heridos a uno de los suyos, Hussain Abú Shamia, y retiró a sus hombres de las calles.
Sin que exista certeza sobre si el ataque de Kisufim se produjo en suelo judío o palestino, ni tampoco sobre si el explosivo fue colocado o no recientemente, la muerte del soldado israelí incendiaba ayer las hostilidades justo cuando Egipto, la noche anterior, había empezado a dar prácticamente por hecho un alto el fuego permanente entre las partes a partir del 5 de febrero. El incidente ensombrecía también la llegada a la región del primer representante de la era Obama, el enviado especial para Oriente Próximo, George Mitchell, cuya visita a Jerusalén y Ramala era, para muchos, el signo de que EE UU entraba en escena para bendecir ya una tregua sólida.
Acusaciones a Hamás
Bajo la denominación de Brigadas de la Yihad y Tawhid, una célula supuestamente vinculada a la Yihad Mundial y de ideología extremista proiraní reclamaba ayer la autoría del atentado a través de la agencia de noticias palestina Ramattan. Sin dar completa veracidad a su comunicado, no obstante, el Ejército israelí insistía en destacar la necesaria intervención de Hamás en el ataque, con el argumento de que cualquier acción militar ejecutada en la Franja por un grupo extraño estaría contando, como poco, con el consentimiento islamista. «No importa quien disparó... Hamás controla Gaza y es responsable por todo lo que suceda. Cada vez que me disparen desde allí, coloquen una bomba, lancen un cohete o hagan contrabando, Israel responderá», apuntalaba la ministra de Exteriores judía, Tzipi Livni
Abonando estos razonamientos, uno de los líderes de Hamás, Mushir al-Masri, terciaba ayer advirtiendo que «los sionistas son responsables de cualquier agresión que se produzca en Gaza», a la vez que recordaba que los suyos no están de acuerdo con un alto el fuego completo y permanente en la Franja, sino sólo con una «tregua» temporal en la lucha, que no asfixie la tarea de resistencia de su movimiento.
El gabinete de emergencia del Gobierno de Israel permanecía reunido anoche para determinar el siguiente paso a dar, si bien el diario 'Yedioth Ahronoth' de Tel Aviv informaba en su edición electrónica de la decisión del Ejército de lanzar, incluso «sin luz verde del escalón político», «un duro mensaje a Hamás de que no van a tolerar este tipo de violaciones del alto el fuego».
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